Pikara Magazine | ‘Música sin oído’

En Eureka Benimaclet somos conscientes de la importancia de la comunicación y de las emociones en nuestra calidad de vida. Somos amantes de la música, conocemos su potencial terapéutico y su capacidad de generar estados de bienestar.

Por estas consideraciones, la progresiva implantación de la figura del intérprete de lengua de signos en conciertos y videoclips nos parece una gran noticia. En los Estados Unidos de América, profesionales como Holly Maniatty están muy consolidadas en la escena musical y generan una gran aceptación en todos los públicos (con o sin diversidad funcional). Este vídeo muestra la reacción del rapero Waka Flocka Flame tras observar la impresionante actuación de esta intérprete:

En palabras de Amber Galloway Gallego, otra reconocida intérprete de lengua de signos: “El método tradicional era totalmente insuficiente. Un intérprete debe estar preparado no sólo para traducir la letra de una canción, sino también el ritmo y, hasta cierto punto, la melodía y la armonía, así como la vibración general, permitiendo a los espectadores sordos participar de una experiencia total”.

En nuestro territorio, sin llegar al nivel de implantación estadounidense, vemos cómo se va contando progresivamente con estas profesionales, se normaliza su presencia y se valora cada vez más su importante labor.

Dale al Aire, grupo que tiene casi 14 años de historia, empezó a utilizar intérpretes a partir de 2009. Laura Honrubia, su cantante, cuenta en una entrevista:

“Había tenido una pareja que era sordo profundo y fue así que empecé a indagar cómo podíamos hacer más accesible la música para la comunidad sorda”.

“Hay artistas que han llevado o empiezan a llevar intérpretes, que ahora parece que está de moda. Y eso es genial. Pero no se trata solo de tener un intérprete a tu lado. No es igual traducir una conferencia que trabajar con música, donde hay que saber llevar el ritmo. El trabajo tiene que ser un poco más preciso, profundo y artístico”.

“Lo que hacemos no solo atrae a las personas sordas, también gusta a las que oyen porque es una experiencia visual muy bonita. Brotan los signos y eso es lo que más gusta al público porque es una experiencia súper directa. Tienen la expresión de la cara junto con los signos. Mucha gente, sobre todo al principio, nos decía que llevábamos bailarinas. Y eso es porque la lengua de signos va con el ritmo. Por eso no vale cualquier intérprete. Y por eso personas como Holly Maniatty, Amber Galloway Gallego o Joann Benfield están triunfando tanto en Estados Unidos”.

Ainhoa Moiua es psicopedagoga, profesora en la Mondragon Unibertsitatea e intérprete de lengua de signos. En esta entrevista nos cuenta cómo se inició su exitosa colaboración con el grupo Zea Mays:

La energía y emotividad que transmite la intérprete en el videoclip resulta igual de estimulante (o más) en una actuación en directo:

La intérprete Beatriz Romero también acompaña a la cantante Rozalén desde el inicio de su carrera musical. Grupos como Extremoduro, Los Chicos del Maíz, La Raíz y otros muchos han colaborado o contado puntualmente con estas intérpretes de lengua de signos. Ilsevin es un grupo formado por tres especialistas en lengua de signos de Asturias, que se ofrecen para integrar intérpretes en actuaciones, conciertos, videoclips…

La revista digital Pikara Magazine ha dedicado un interesante artículo a este tema. Está escrito por la periodista Andrea Momoitio. Lo compartimos íntegramente:

Música sin oído

En España, más de un millón de personas vive con algún tipo de dificultad auditiva. Diferentes artistas e iniciativas intentan sortear las barreras y trabajan para mejorar el acceso a la música de estas personas.

La música vibra. Y las voces, los aplausos y el llanto de un bebé. Mediante esas vibraciones, las personas con discapacidad auditiva –el eufemismo para quienes tienen sordera– pueden disfrutar de la música. Las letras de los temas se hacen ininteligibles, pero algunos artistas trabajan para sortear esa barrera y actúan con intérpretes de lengua de signos.

En España, un millón de personas oye poco o nada, en diferentes grados. En la Comunidad Autónoma Vasca, según el último estudio del Eustat, del 2008, 50.800 menores de seis años encajan en esa misma categoría. Las cifras sorprenden porque es una discapacidad invisible, al menos hasta que se inicia un proceso comunicativo. Es el principal problema al que se enfrenta esta comunidad. Las dificultades aumentan cuando se trata de presentaciones públicas o conversaciones en grupo. En los últimos años, empresas e instituciones recurren a intérpretes de lengua de signos en sus actos, pero son una excepción.

Raquel (Lucas) Platero, psicólogx y activista por los derechos LGTBQI (Lesbianas, gays, transexuales, bisexuales, queer e intersexuales), imparte una asignatura sobre sistemas alternativos de comunicación en un instituto madrileño.  «No soy intérprete, pero conozco la lengua. Mis padres son sordos». Platero cuenta las burlas que sus progenitores sufrían cuando aún se creía que la lengua de signos era mímica. «La lengua es vehicular, la gente vive a través de ella».

TODOS LOS DÍAS LO MISMO from platero on Vimeo.

Laura Honrubia, miembra del grupo musical madrileño ‘Dale al aire’, empatiza con este colectivo. «No se trata de leer mis letras, sino de cantarlas en otro idioma: En la lengua de signos, los gestos son las palabras, pero el rostro y el cuerpo son la entonación». Así, para sus conciertos cuenta con  intérpretes. ¿Objetivo? Que todo el público disfrute de la música. «Además de los intérpretes, estaría bien que se reservasen las primeras filas para la gente sorda porque las vibraciones se sienten más cerca de los altavoces. Solemos llevar globos: el contacto de las manos con el globo facilita el sentir de las vibraciones». No se trata de música para sordos, «sólo hago música accesible para personas que sufren algún tipo de sordera».

Disfrute de los sonidos

No está sola. El videoclip de Juan Antonio Ipiña, más conocido como Tontxu, con la intérprete Evelín Vega ha recibido más de 200.000 visitas en Youtube. Al ritmo de la música del cantautor bilbaíno, Eve interpreta el tema ‘Te amaré mejor’. Coincidieron en un concierto y, cuando Tontxu conoció el trabajo de Vega, quiso colaborar con ella. «Mi abuelo estaba ciego. Siempre he estado muy sensibilizado con las discapacidades». Suman ya más de 50 conciertos. La acogida del público les ha confirmado lo que ya sabían: iniciativas así son necesarias. «Es una pasada cómo agradecen este tipo de proyectos». «He aprendido muchas cosas. Ahora sé que en la lengua de signos existen dialectos». El año pasado recibieron el Reconocimiento de Comunicación Accesible en la sala Artium, entregada por una asociación vitoriana de sordos.

Hay quienes aprecian las iniciativas que les faciliten el acceso a la música: «Es insuficiente, pero al mismo tiempo es un detalle que se agradece. Visibiliza el problema de quienes tenemos dificultades para acceder a la información que se transmite mediante notas». La asociación Ulertuz recuerda que no todas las personas sordas requieren de intérpretes de lengua de signos: «Muchos, incluso, no lo entienden. Los problemas de audición afectan de maneras muy distintas y en diferentes grados». Raquel (Lucas) Platero insiste en la necesidad de entender a estas personas como un colectivo muy heterogéneo porque «no todos los sordos son jóvenes, tienen amigos sordos ni viven en una gran ciudad». Tampoco se siente cómodx ante quienes se refieren a la sordera como una discapacidad: «Se reclaman como minoría lingüística. Son un movimiento cultural que empieza a definirse como sujeto de derechos».

Las personas con discapacidad auditiva no sólo escuchan música, también la componen y producen. ‘Percusord’ es un grupo de percusión y bailes caribeños formado por sordos. Un espectáculo musical y visual accesible en el que diferentes elementos visuales juegan un papel importantísimo: ritmos, iluminación, vibraciones y movimientos. Una muestra más de la capacidad que poseen los sordos para sentir la música.

Existen muchas iniciativas en pos de la integración de este colectivo tan heterogéneo. En Jaén se celebra el Festival de la Canción en la Lengua de Signos; en Cádiz, Signomusic y en la Comunidad Autónoma Vasca, el festival Ordiziarrock también aboga por hacerse notar, aunque con poco ruido.  «Los sordos sólo necesitan adaptaciones técnicas: aplicaciones como WhatsApp o las luces en los timbres les ayudan mucho», asegura Platero.

Música para visibilizar

Ojos de brujo, la internacional Lady Gaga y la banda vasca de rock Zea Mays han recurrido a intérpretes. Aiora Rentaría, vocalista Zea Mays, cuenta cómo conocieron a Ainhoa Moiua, actriz e intérprete de signos para su tema ‘Negua joan da ta’: «Vino a vernos a un concierto a Tolosa y, al acabar, se nos acercó a explicarnos lo que hacía. Nos dio un DVD con dos temas nuestros grabados por ella. Cuando lo vimos, nos emocionamos muchísimo». «Nosotros como banda de rock sólo hemos intentado mostrar lo que Ainhoa hace, cómo transmite y emociona con cada movimiento, no intentamos arreglar ningún problema». Está satisfecha con el resultado de su proyecto: «En general, ha gustado mucho tanto a sordos como a los que no lo son». Beethoven, maestro de la música clásica, vivió gran parte de su vida sin poder escuchar, pero no por eso dejó de sentir cada nota de las que componía. Ohiane Aldekoa, tiene 33 años y es sorda: «La música debería ser universal y acciones como éstas lo hacen posible para mí».

Referencias:

1- http://www.pikaramagazine.com/2012/02/musica-sin-oido/
2- http://www.lavanguardia.com/cultura/20170714/424092363556/interprete-signos-sordos-conciertos-holly-maniatty-waka-flocka-snoop-dogg.html
3- https://mukom.mondragon.edu/mutb/es/emanaldiak/24-zeinu-hizkuntza-musikan/

 

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Cuento ilustrado | Las 1000 estrellas de papel

La soledad que no se elige, la soledad que se mantiene en el tiempo a pesar del intenso deseo de evitarla, es una condición potencialmente muy dañina. En cualquier época del año, esta ausencia de vínculos afectivos y de relaciones personales significativas resulta muy difícil de soportar, pero estas dificultades se suelen acentuar en las fiestas de Navidad.

Como ya apuntamos en un artículo anterior (Psicología Positiva (II): “En Navidad, época de amor incondicional y felicidad casi obligatoria, es frecuente que se produzca un aumento significativo en los síntomas depresivos y en el número de suicidios cometidos”.

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Foto: A depressive’s guide to Christmas, by Kat Kinsman, CNN http://edition.cnn.com/2012/12/19/living/christmas-depression/

Anoche, el juez Joaquim Bosch escribió un Tweet que nos pone frente a una realidad difícil de asumir:

Todos deberíamos sensibilizarnos ante este problema y ser conscientes de que nuestra presencia, nuestra compañía, nuestra capacidad de comunicarnos y de relacionarnos con los demás, son los mejores regalos que nos podemos hacer en estas fiestas (y también durante el resto del año).

En la página “Si Freud levantara la cabeza…” hemos encontrado el siguiente cuento ilustrado, basado en la tradición oriental de regalar estrellas de papel. En esa cultura, las estrellas de papel se consideran un detalle perfecto para hacerle saber a alguien lo mucho que te importa, cuanto lo aprecias o, incluso, transmitirle tus mejores deseos.

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Esperamos que os haya gustado y que os haya servido para entender que vuestra amistad y vuestra compañía es el mejor regalo que podéis ofrecer. Tu sola presencia puede significar todo para alguien, especialmente en épocas en las que la soledad duele más. Por eso no debemos ignorar que tenemos esta valiosa capacidad, no debemos permitir que el consumismo y la fascinación por las cosas materiales nos hagan olvidar las cosas realmente importantes.

La magia está en nosotros, la magia somos nosotros. No lo olvidemos nunca.

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¡Os deseamos a todos felices fiestas!

La importancia de aprender, desaprender, reaprender, desaprender…

“Uno de los factores más importantes en los procesos de intervención psicológica/educativa es la habilidad de desaprender.” Esta afirmación puede sonar algo extraña, pero es exactamente lo que queremos decir, no nos hemos confundido.

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El desaprendizaje y el reaprendizaje resultan imprescindibles para posibilitar el efectivo cuestionamiento de nuestras realidades y la construcción de nuevos esquemas perceptivo-reactivos. Los aprendizajes resultantes de esta dinámica, continuamente actualizados, favorecerán una mejor adaptación a las circunstancias externas, sin desconectarnos de nuestros propios valores e identidad.

En el cambiante mundo actual, ser capaz de mantener siempre activa la secuencia de cuestionamiento/desaprendizaje y construcción/reaprendizaje es una habilidad imprescindible para nuestra adecuada adaptación al medio. Y, por supuesto, para llegar a transformar tanto nuestro mundo exterior como nuestro mundo interior.

El desaprendizaje tiene que ver con el examen crítico de la construcción del sentido de la realidad y, por lo tanto, se puede aplicar a cualquier campo profesional o personal. Está relacionado con la noción de “deconstrucción” del filósofo Jaques Derrida. Según la RAE, deconstruir consiste en deshacer analíticamente los elementos que constituyen una estructura conceptual. La deconstrucción no es lo mismo que la destrucción, la primera tiene un sentido más reflexivo, la segunda suele ser más visceral. Por eso, no se trata de destruir los viejos marcos conceptuales sin aprender de ellos, sino en analizar y cuestionar profundamente los aspectos que formaban el andamiaje de “lo viejo”, sin renunciar a integrar parte de ellos en la construcción de “lo nuevo”. Estamos hablando de un proceso recursivo que no es lineal, sino que se presenta en forma de espiral infinita.

En el ámbito de las artes y de las ciencias, en los diferentes campos profesionales (técnico, sanitario, pedagógico, terapéutico…), el desaprendizaje debería servir para evitar el anquilosamiento disciplinar, para cuestionarse continuamente lo “evidente”, para aceptar las limitaciones de nuestras formas de pensar, para navegar sobre las incertidumbres y contradicciones derivadas de los paradigmas dominantes en cada época…En definitiva, para evolucionar de forma constructiva.

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Hemos seleccionado un texto del Blog Justifica tu respuesta, del profesor Santiago Moll, porque nos parece que aporta mucha luz sobre esta cuestión desde una perspectiva pedagógica. El proceso de desaprendizaje aplicado a la práctica de la educación:

El día que decidí 25 formas de desaprender para seguir aprendiendo

“Desaprender para aprender. Desaprender para crear. Desaprender para innovar. Desaprender para ser feliz. Así de fácil. Así de difícil. En el artículo de hoy te quiero explicar qué supuso para mí tomar la decisión de desaprender. Una decisión que ha transformado la forma que tengo de entender la educación y, por qué no decirlo, de entender el mundo. Seguramente, de lo que se trataba no era de buscar respuestas, sino de hacerme a mí mismo las mejores preguntas. De ahí que te explique algunos de mis desaprendizajes para que veas cómo se puede aprender desaprendiendo. ¿Aceptas el reto?”

“Desaprender no es lo contrario de aprender. Desaprender consiste en ir mucho más allá, consiste en replantearte lo que hasta este momento se ha considerado inmutable. Supone romper muchos esquemas que tienes tan asumidos que ni siquiera te replanteas cuestionar. Es por ello que quiero demostrarte en qué ha consistido, en que está consistiendo mi desaprendizaje.

25 formas de seguir desaprendiendo

En la era del conocimiento ya no es suficiente con aprender a aprender. Se hace imprescindible desaprender para dar cabida a nuevos procesos mentales, a nuevas destrezas, a nuevos retos. Sólo desaprendiendo serás capaz de ver la forma que tienes de enseñar desde otra perspectiva, una perspectiva alejada de prejuicios y viejos clichés.”

Fuente original: http://justificaturespuesta.com/el-dia-que-decidi-desaprender-para-poder-seguir-aprendiendo/#more-5472

Nos parece imprescindible que, desde los centros educativos, se promueva el desarrollo de esta habilidad de forma explícita y eficaz. Así como dar cada vez más peso a la educación emocional sobre otras habilidades como la memorización, la repetición, la obediencia o la sumisión. El desaprendizaje será una de los factores clave en las escuelas del futuro. De hecho, en nuestra opinión, debería serlo ya en la actualidad. La siguiente idea original del psicólogo Herbert Gerjuoy, citada por el visionario escritor Alvin Toffler (1928-2016) en su obra El shock del futuro (1970), expresa una realidad que debería, como mínimo, hacernos reflexionar:

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Poner en práctica este proceso de desaprendizaje y reaprendizaje requiere de una gran fuerza de voluntad y de una inteligencia emocional suficientemente desarrollada. No resulta nada fácil cuestionar nuestro particular sentido de la realidad y, llegado el caso, cambiar nuestros propios esquemas. En todo caso, os animamos a integrar en vuestras vidas este proceso generador de desarrollo sostenible y bienestar sostenido: aprender a desaprender – reaprender – desaprender -reaprender…

Queremos concluir esta entrada acerca del desaprendizaje con una cita del poeta Charles Bukowski:

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‘Carpe Diem’ de Walt Whitman | El club de los libros perdidos

Compartimos este artículo de ‘El club de los libros perdidos‘ acerca del gran Walt Whitman: poeta, enfermero voluntario, ensayista, periodista y humanista estadounidense.

Esperamos que su poema ‘Carpe Diem (No te detengas)’ os inspire a llenar vuestras vidas de disfrute y desarrollo:

“Walt Whitman fue un maestro de la lítica de verso libre y marcó con su estilo a innumerables poetas de las generaciones que vinieron después. Un autor polémico y que siempre hizo gala de llevar una vida muy intensa.

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Walt Whitman

Su obra es una de las más representativas de toda una época en Estados Unidos. Representa una transición entre el trascendentalismo y el realismo filosófico, puesto que Whitman incorporó a ambos estilos dentro de su prolíficas obras poéticas.

Además de ser considerado uno de los escritores norteamericanos más influyentes, el poeta fue censurado y criticado duramente por la abierta sexualidad que desprendían los contenidos de su libro ‘Hojas de hierba’, que en su época llego a ser calificado como obsceno y hasta pornográfico por contener referencias explícitas a la homosexualidad o bisexualidad del escritor.

La poesía de Whitman tiene un espíritu vigoroso y agresivo, que utiliza a los elementos cotidianos como una expresión de lo eterno. Entre sus versos existen temas recurrentes como el hombre, el cuerpo, el sexo, la religión, los animales o la geografía. Una de las virtudes que más se destacan de sus letras es la constante actitud de euforia y alegría, emociones que traslucen sus poemas continuamente y que les dan de una vida y estilos peculiares.

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“Resiste mucho, obedece poco” – Walt Whitman

El objetivo de Whitman era dar dignidad a todas las personas, algo totalmente insólito en su época y que marcaba su humanismo. Por esto se oponía firmemente a medidas como la pena de muerte y renegó de prácticas terribles como la esclavitud. Sin él, la poesía moderna no sería la misma, estaría huérfana y carente de vivacidad. Por eso compartimos “No te detengas“, una bellísima obra para que conocer a este genio que aún hoy sigue conmoviendo a millones de corazones en todo el mundo, con un llamado a ver la belleza en todos los seres humanos.”

 

No te detengas (Carpe Diem)

No dejes que termine el día sin haber crecido un poco,
sin haber sido feliz, sin haber aumentado tus sueños.
No te dejes vencer por el desaliento.
No permitas que nadie te quite el derecho a expresarte,
que es casi un deber.
No abandones las ansias de hacer de tu vida algo extraordinario.
No dejes de creer que las palabras y las poesías
sí pueden cambiar el mundo.
Pase lo que pase nuestra esencia está intacta.
Somos seres llenos de pasión.
La vida es desierto y oasis.
Nos derriba, nos lastima,
nos enseña,
nos convierte en protagonistas
de nuestra propia historia.
Aunque el viento sople en contra,
la poderosa obra continúa:
Tu puedes aportar una estrofa.
No dejes nunca de soñar,
porque en sueños es libre el hombre.
No caigas en el peor de los errores:
el silencio.
La mayoría vive en un silencio espantoso.
No te resignes.
Huye.
“Emito mis alaridos por los techos de este mundo”,
dice el poeta.
Valora la belleza de las cosas simples.
Se puede hacer bella poesía sobre pequeñas cosas,
pero no podemos remar en contra de nosotros mismos.
Eso transforma la vida en un infierno.
Disfruta del pánico que te provoca
tener la vida por delante.
Vívela intensamente,
sin mediocridad.
Piensa que en ti está el futuro
y encara la tarea con orgullo y sin miedo.
Aprende de quienes puedan enseñarte.
Las experiencias de quienes nos precedieron
de nuestros “poetas muertos”,
te ayudan a caminar por la vida
La sociedad de hoy somos nosotros:
Los “poetas vivos”.
No permitas que la vida te pase a ti sin que la vivas.

Walt Whitman (1819-1892)

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Fuente: No te detengas, un bellísimo poema de Walt Whitman | El club de los libros perdidos

Cómo se construyen las emociones: La vida secreta del cerebro

Hemos traducido este interesante y esclarecedor artículo de la neurocientífica Lisa Feldman Barrett, que cuestiona las ideas predominantes en el ámbito académico acerca de las emociones.

Su enfoque conecta con nuestra forma de trabajar y entender la experiencia humana. En ese sentido, destacamos su capacidad de cuestionar los paradigmas dominantes con una metodología basada en la evidencia, su curiosidad inagotable, sus valores humanistas, su enfoque sistémico (concede mucha importancia al entorno y a la red de relaciones), su idea de granularidad emocional (a mayor detalle, mayor riqueza, mayor sensibilidad y, por tanto, mayor capacidad de realizar una gestión constructiva de todas nuestras emociones, tanto las cómodas como las incómodas, y mejorar nuestra salud mental) y, por último, su diferenciación entre felicidad y sentido como distinción clave en un proceso terapéutico y/o de desarrollo personal.

Esperamos que esta traducción os resulte interesante y os aporte algunas ideas para mejorar vuestras vidas. Ya que, si las emociones no están universalmente predeterminadas, contamos con un ilusionante margen para convertirnos en arquitectos de nuestras propias experiencias y poder entender mejor a las personas que nos rodean.

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Todo lo que sabías acerca de las emociones es incorrecto
Lisa Feldman Barret nos enseña “cómo se construyen las emociones”

“Durante el tiempo en que la neurocientífica Lisa Feldman Barrett cursaba estudios superiores en la universidad, pasó tres años tratando de replicar los descubrimientos tradicionalmente más aceptados acerca de la autoestima. Hallazgos que apuntaban hacia un proceso de comparación de cada persona con su propia versión idealizada: cuando se quedan cortas en el empeño de alcanzar su ideal, se deprimen. Barret encontró, no obstante, que este proceso no era un hecho universal: a veces la gente se siente ansiosa, otras veces deprimidas. Muchas otras veces, la gente no sabe distinguir entre ansiedad y depresión.

Barrett quedó fascinada por nuestras experiencias individuales de las emociones. Años después, esta fascinación se convirtió en la base de su libro más reciente: “Cómo se construyen las emociones: La vida secreta del cerebro”. Barrett argumenta que las emociones no son rígidas ni están programadas de forma innata, sino que son conceptos construidos.

Barrett habló con ‘Inverse’ acerca de su nuevo libro, de cómo contradice el pensamiento científico clásico y qué significado tiene para el futuro.

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“Cómo se construyen las emociones” por Lisa Feldman Barrett

¿Cómo llegaste a la decisión de convertir tu investigación en un libro?

En 2013, fui entrevistada para un artículo en el ‘Boston Magazine’. El editor (de la pieza) seguía preguntándome por la importancia de que la gente asuma una teoría equivocada acerca de las emociones. Estuve tentada de contestar: “Es importante entender cómo funciona el cerebro”. No preguntamos a la gente por qué es importante entender si existe el Bosón de Higgs. Entendemos que la ciencia es el proceso de tratar de entender el mundo alrededor (nuestro), el mundo que hay en nuestro interior.

Pero cuando realmente comencé a pensar en ello, me di cuenta de que, realmente, asumir una teoría de las emociones equivocada importa mucho. Importa por cómo el gobierno invierte su dinero, importa para la salud y el bienestar de la gente, importa cómo educamos a nuestros hijos, cómo tratamos la enfermedad mental. Hay un ejemplo en mi libro donde un psicólogo explica cómo una incorrecta interpretación emocional, a través de los respectivos límites culturales, supuso el punto de inflexión que dio inicio a una guerra.

Parece existir una presión social para saber exactamente qué estás sintiendo y por qué lo estás sintiendo. ¿Perpetúa esto el malentendido acerca de cómo funcionan las emociones?

Tenemos una particular teoría acerca de la naturaleza humana. La idea de que cada uno de nosotros tiene una bestia interior que está envuelta de racionalidad. La teoría de que los humanos somos animales, que necesitan habilidades racionales para mantener controlada nuestra naturaleza animal, ha estado con nosotros desde que los antiguos griegos y egipcios comenzaron a escribir acerca del cerebro, el cuerpo y la naturaleza de la mente humana. En la época de Platón, se pensaba que nuestra naturaleza humana nos era dada, literalmente, por la propia naturaleza. En la Edad Media, fue Dios. Tras Darwin se convirtió en evolución. Pero siempre ha existido la teoría de que algún tipo de omnipotencia nos hizo animales y también nos dio los medios para controlar a esa bestia interior.

El hecho es, sin embargo, que tu cerebro no está realmente estructurado de manera que encaje en esta teoría de la naturaleza humana. Biólogos evolucionistas y neurobiólogos del desarrollo conocen esto desde hace ya un siglo. La teoría clásica de la naturaleza humana, en la que el mal comportamiento está causado por emociones “bestiales”, nos deja como menos responsables por esas acciones. La visión clásica de lo que significa ser humano te ofrece una salida: hay momentos en los que no se te considera plenamente responsable de tus acciones, porque tus emociones se apoderaron de ti.

¿Qué sabemos ahora que resulte diferente de la clásica explicación acerca de cómo se desarrolla la emoción?

Cuando observas la estructura y funcionamiento del cerebro humano está realmente claro que los cerebros no se desarrollan en capas de sedimentos. No tenemos un cerebro reptiliano para los deseos, rodeado de un sistema límbico para las emociones, que a su vez está rodeado de un neocortex para la cognición.

También sabemos que los cerebros infantiles no son miniaturas de cerebros adultos. Un cerebro infantil se conecta a sí mismo con el entorno físico y social donde se encuentra inmerso. Los humanos no tenemos un neocortex, tenemos un isocortex (porque no es una zona nueva y única en humanos).Nuestros cerebros se componen de las mismas partes que los de otros mamíferos. Es simplemente que los humanos tenemos algunas partes de mayor tamaño que, por ejemplo, los roedores. Lo que la evolución dio a la humanidad no es cognición, sino un cerebro que puede crear muy diferentes tipos de mentes porque los cerebros tienen plasticidad y pueden configurarse de formas diferentes, dependiendo del contexto cultural.

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No hay únicamente cinco emociones como en “Inside Out”

¿Cómo afecta la sociedad a las emociones?

Sabemos que el cerebro infantil no se desarrolla normalmente si se le priva de cuidadores responsables: no basta con alimentar y vestir a los bebés. Cuando los bebés nacen, son seres totalmente indefensos. No pueden regular su sistema nervioso. Deben ser alimentados y vestidos, por supuesto, pero esto debe hacerse en un contexto social receptivo y sensible, lo que significa que los bebés necesitan un cuidador que los abrace, los acurruque, los mire a los ojos, les hable, etc. Sabemos esto por la existencia de unos desafortunados experimentos naturales, por ejemplo en Rumanía, donde muchísimos niños fueron ingresados en instituciones. Fueron alimentados y vestidos, pero no se les proporcionó contacto visual, calor humano ni contacto físico cariñoso. Como consecuencia, esos niños no se desarrollaron con normalidad ni física ni mentalmente.

Los humanos somos una especie social, e inconscientemente regulamos los sistemas nerviosos de los demás sin ser conocedores de ello. Otras especies se regulan a sí mismas también. Insectos sociales, como las termitas, regulan sus respectivos sistemas nerviosos con sustancias químicas. Las ratas, del mismo modo, lo hacen a través del olfato, pero también utilizan el tacto y el oído. Los primates añaden la visión. Nosotros, los humanos, usamos todos estos sentidos para regularnos mutuamente, pero también hacemos uso de palabras. Cuando te digo ciertas palabras, eso tiene un efecto en tu cerebro. Las partes de tu cerebro que procesan el significado de mis palabras también resulta que están regulando tu cuerpo: tu sistema circulatorio, tu sistema respiratorio, tu sistema inmune y tu metabolismo. Algunas regiones del cerebro que son responsables de emitir y comprender el lenguaje también están controlando los sistemas que forman parte de tu organismo. Si pronuncio ciertas palabras, tu pulso se acelerará y comenzarás a respirar más rápidamente, incluso si estamos hablando por teléfono y no podemos ni siquiera vernos el uno al otro. Podemos afectar a nuestros respectivos sistemas nerviosos incluso si estamos comunicándonos a kilómetros de distancia. Esta es la magia de la interacción humana.

¿Existe una presión social para estar siempre feliz?

Ah! Claro, el deseo de la felicidad está todavía muy presente entre nosotros en los Estados Unidos de América. En Rusia, existe la creencia de que ninguna persona sensata podría nunca llegar a ser feliz (la vida es muy dura y está llena de adversidades). Creo que hay algo de verdad en esta idea: sabemos, por ejemplo, que cuando te exiges y despliegas mucho esfuerzo, te sentirás incómodo, pero esta clase de esfuerzo generalmente trae beneficios por otro lado, como una mejor memoria o un cerebro más juvenil. No creo que sea malo ser feliz, pero sí creo que una vida bien vivida no es una vida organizada alrededor de optimizar la felicidad.

En psicología, hacemos una distinción entre felicidad y sentido. Una vida feliz no es necesariamente una vida llena de sentido. Una vida llena de sentido es probablemente lo que quieres y creo que esa vida requiere un gran nivel de detalle en tu experiencia emocional (granularidad emocional). Pienso que requiere la habilidad de experimentar y percibir emociones de una manera enormemente diversa, tanto aquellas que nos resultan agradables como las que nos resultan desagradables.”

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Lisa Feldman Barrett. Fotografía: Ken Richardson

Entrevista realizada por:
Sarah Sloat (Inverse magazine)
Fotos:
Pan MacmillanIMDB, Sophimanía
Link a la fuente original:
https://www.inverse.com/article/28934-how-emotions-are-made-lisa-feldman-barrett
Traducción:
Eureka Benimaclet

El futuro de la psicología y la tercera ola de terapias (terapias de tercera generación)

Unos de los objetivos de este blog es divulgar información acerca de la Psicología. En anteriores artículos hemos tratado de exponer nuestro punto de vista acerca de esta apasionante ciencia y nos parece interesante seguir profundizando en el tema.

¿Por qué insistimos en esta cuestión? No resulta sencillo explicar qué es la psicología al público en general, hay mucho prejuicio e ideas poco ajustadas a la realidad. Pero esto no es culpa de la gente, especialmente si consideramos que entre los propios psicólogos nos resulta difícil ponernos de acuerdo para definir, explicar y reivindicar la importancia de nuestra labor. Hay psicólogos clínicos, generalistas sanitarios, educativos, coaches, de recursos humanos, jurídicos, psicoanalistas, conductistas, cognitivo-conductuales, gestálticos, transpersonales, contextuales, sistémicos…Efectivamente, hay una gran variedad en cuanto a tipos de profesionales, tecnologías, metodologías, epistemologías, ontologías, ideologías y ámbitos de actuación.

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Para tratar de que entendáis nuestra filosofía de trabajo en Eureka Benimaclet y ofreceros nuestro punto de vista acerca del estado de la psicología en la actualidad, en este artículo vamos a recurrir a una clasificación que refleja la evolución de las terapias psicológicas en tres fases: terapias de primera, segunda y tercera generación.

Terapias de primera generación (primera ola)

Las terapias de primera generación (también conocidas como primera ola de terapias) están asociadas al conductismo, corriente que surge como oposición al psicoanálisis. Las críticas a los modelos intrapsíquicos (ello, yo y superyo) y a los constructos hipotéticos (complejo de Edipo, fase oral, eros y thanatos…) promovieron una tendencia que trataba de alejarse lo más posible de los aspectos más cuestionados del modelo psicoanalítico. Por eso, esta primera ola de terapias de conducta se focalizó sobre el comportamiento problemático observable, basándose en los principios del condicionamiento y del aprendizaje. La investigación experimental básica en procesos de aprendizaje se extendió al desarrollo de técnicas de aplicación terapéutica.

Este nuevo modelo clínico, basado en el manejo directo de contingencias con objetivos claramente definidos, tales como la modificación de la conducta que se puede observar y medir, se caracteriza por enfocarse en cambios de primer orden (más adelante, en este mismo artículo, explicaremos la diferencia con los de segundo orden). En esa época, todo conocimiento acerca de cómo aprendíamos (condicionamiento clásico, condicionamiento operante, contingencias entre estímulos y respuestas…) se llevaba al ámbito de la terapia psicológica. Hans J. Eysenck (1964) definió la terapia conductual  como “el intento de cambiar el comportamiento humano y la emoción en forma benéfica según las leyes de la moderna teoría del aprendizaje”

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Terapias de segunda generación (segunda ola)

Las terapias de segunda generación se relacionan con el auge de los métodos cognitivos, llevando a un nuevo paradigma cognitivo-conductual, que surgió como respuesta a las limitaciones del conductismo. Las carencias más relevantes de las terapias de primera ola fueron: dejar fuera de su ámbito de estudio fenómenos complejos y omitir la intervención en conductas internas, difíciles de notar y medir en un laboratorio (diálogo interno, emociones…). Este paradigma también estaba enfocado principalmente en la consecución de cambios de primer orden, aunque no se nutrió tanto de la experimentación básica como de la práctica clínica.

En palabras de A. Beck (1993): “La terapia cognitiva se puede definir como la aplicación del modelo cognitivo en un trastorno particular mediante el uso de una variedad de técnicas diseñadas para modificar las creencias disfuncionales y el procesamiento erróneo de la información que es característico de cada trastorno”. En otras palabras: el cambio en el contenido o la frecuencia de las cogniciones se consideraba el medio más adecuado para lograr el cambio conductual. Por tanto, el foco ya no es tanto la conducta observable, sino los pensamientos asociados a dicha conducta.

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Pero este modelo tampoco está libre de limitaciones o inflexibilidad al abordar algunos temas referentes a la condición humana. Y por eso surgen las terapias de tercera generación, cuyas características pasamos a explicar.

Terapias de tercera generación (tercera ola)

Las terapias de tercera generación, también llamadas de tercera ola, comparten una serie de características comunes que justifican su agrupación en la misma categoría: despsicopatologización y desmedicalización; métodos y principios contextuales, holísticos y sistémicos; flexibilidad y construcción de cambios en diferentes niveles; terapias aplicables al terapeuta (no sólo al paciente); integración de técnicas y herramientas de las terapias de segunda generación y, por último, la capacidad de abordar temas complejos en el contexto de una intervención psicológica integral.

Para entender el surgimiento de esta nueva corriente podemos acudir a las palabras de Steven Hayes: “Cuando emergen varios abordajes nuevos que son difíciles de clasificar, es posiblemente una señal de que el campo mismo se está reorganizando. Esto ha sucedido antes en terapia conductual. Parece estar sucediendo nuevamente” (Hayes, 2004).

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Encontramos en esta tercera ola aspectos que están presentes en la tradición de la psicología humanista, la logoterapia de Viktor Frankl, el análisis transaccional de Eric Berne, la pragmática de la comunicación humana, la teoría general de sistemas, la cibernética, la psicoterapia sistémica, la psicoterapia breve estratégica, la terapia Gestalt, la programación neurolinguística, el DBM® y otros campos relacionados, que comparten importantes similitudes en su aproximación al estudio del ser humano y en su concepto de salud mental.

Características básicas:

Despsicopatologización y desmedicalización

Es bastante evidente la tendencia a patologizar la experiencia humana desde las instituciones que supuestamente velan por nuestra salud. Existen varias razones para ello, entre las cuales se incluyen el predominio del modelo biomédico en el ámbito de la salud mental y, especialmente, de los intereses de la industria farmacéutica. Pero también observamos como se promueve esta tendencia por parte de médicos psiquiatras y de psicólogos clínicos, cuya identidad y prestigio profesional dependen de aceptar ese modelo clínico como el único válido en el ámbito de la salud mental, tachando a cualquier otro modelo como poco serio o no científico.

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Las terapias de tercera generación ponen el foco en los graves problemas y la irresponsabilidad que supone patologizar emociones humanas normales y saludables como la tristeza, el miedo o la rabia sin importar las circunstancias en las que aparecen, su frecuencia o su intensidad. Una consecuencia que se deriva del planteamiento o la filosofía anterior, es considerar que todo aquello que genere malestar o nos produzca dolor ha de ser rápidamente erradicado o eliminado a través de todos los medios disponibles; especialmente, enfatizando el empleo de estrategias o técnicas de control (tales como la eliminación, supresión, evitación, sustitución, etc.) de los eventos privados (en la perspectiva de la tercera ola de terapias un evento privado es, a grandes rasgos, una experiencia que no se comunica de forma abierta y explícita).

Como afirma Israel Mañas Mañas, de la Universidad de Almería, en la Gaceta de psicología, Nº 40, p-p 26-34 :

“Esta asunción o premisa fundamental es compartida por la mayoría de las personas en nuestra cultura, es decir, la lógica subyacente de las terapias de la segunda generación está ampliamente difundida y potenciada en nuestro contexto más inmediato. Esta planteamiento o filosofía se adapta perfectamente, es más configura y determina, lo establecido socialmente como correcto o lo que ha de hacerse dadas ciertas circunstancias; y, sobre todo, con los modos de hablar y explicar que tienen las personas en nuestra sociedad, con el modelo médico o psiquiátrico y, por tanto, con la idea de “enfermedad mental” y con la actual industria farmacológica.”

Este asunto debería ser considerado seriamente por las instituciones científicas y sanitarias, ya que de acuerdo con los nuevos paradigmas en salud mental, algunas premisas del modelo biomédico en el que se basan las terapias de segunda generación pueden resultar contraproducentes y provocar más perjuicios que beneficios en el paciente. Los intentos de control, reducción o supresión de los eventos privados (que son los objetivos de intervención explícitos desde estas terapias) producen en muchos de los casos, paradójicamente, efectos contrarios o efectos rebote.

Por eso nos parece muy acertado el cuestionamiento y la revisión de las aproximaciones a la salud mental, desde una perspectiva obviamente científica pero también humana. Porque cuando a la ciencia se le olvida la humanidad se puede llegar a convertir en un instrumento tan peligroso como cualquier otro. (La religión no ha sido históricamente la única justificación para cometer atrocidades. En nombre de la ciencia se han promovido también movimientos terroríficos como la eugenesia).

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Por eso estamos comprometidos con los valores que se asocian a las terapias de tercera generación. Y por eso conectamos con personas como Humberto Maturana o C. G. Jung en nuestra concepción del profesional de la salud mental. Un profesional que debería ser a la vez ontólogo, epistemólogo, metodólogo, tecnólogo…Pero, por encima de todo, “humanólogo”. Un profesional que vaya más allá de meras habilidades tecnológicas y de eruditos planteamientos humanísticos abstractos. Un profesional conocedor de la persona y potenciador de sus valores, que sepa utilizar las técnicas al servicio de la misma.

Métodos y principios contextuales, holísticos y sistémicos

No tiene sentido estudiar al individuo aislado de sus circunstancias. Para entender el origen y la función de una conducta determinada debe estudiarse en relación al contexto. Si vemos a una persona llorar desconsoladamente, sentir rabia y verbalizar que no tiene ganas de nada, podríamos aventurar un diagnóstico de depresión. Si nos enteramos que esa persona acaba de perder a toda su familia en un accidente, seguramente su conducta en ese preciso momento es muy normal y hasta se podría considerar deseable.

Patologizar y medicalizar la experiencia humana, como hemos explicado antes, es uno de los errores que las terapias de tercera generación pretenden corregir. Los profesionales de la salud no podemos enviar de forma irresponsable el siguiente mensaje, aunque nuestro prestigio profesional dependa de ello: “la experiencia humana no incluye el malestar, dicho malestar no es sano y debe ser eliminado como sea, en nombre de la salud mental”. Si responsabilizamos al cliente de sus experiencias, si le decimos que no es feliz porque no quiere (o no lo desea con suficiente fuerza) y, además, le convencemos de que cualquier experiencia incómoda es un signo de que tiene problemas de salud mental, no sería exagerado plantear que estamos siendo crueles con estos clientes.

Y eso no se puede seguir permitiendo, teniendo en cuenta que, como profesionales de la salud mental, deberíamos ser los mayores responsables de promover un modelo que no sólo sea científico, sino que también sea beneficioso para el cliente y esté basado en valores comprometidos con el ser humano.

Flexibilidad y construcción de cambios en diferentes niveles

Las dos primeras olas ponen el foco en síntomas o signos concretos que deben ser detectados y modificados (cambios de primer orden). La tercera pone el foco en las habilidades para interpretar y gestionar estos signos (cambios de segundo orden). Un psiquiatra te recetará pastillas para eliminar la tristeza. Un psicólogo de primera o segunda generación tratará de eliminar los comportamientos o pensamientos asociados a esa tristeza. Un psicólogo de tercera generación te enseñará habilidades para que puedas aceptar, integrar y gestionar tu tristeza de formas que tengan sentido en tu vida. La teoría de niveles lógicos de procesamiento de información de Gregory Bateson es muy útil para entender este punto, ya que en la tercera ola de terapias pasaríamos claramente a niveles superiores de procesamiento (aprendizajes II, III y IV) que amplían exponencialmente las posibilidades y el sentido ecológico de las intervenciones.

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Aplicables al terapeuta (no sólo al paciente)

El terapeuta, en las terapias de tercera generación, no enfatiza su posición de autoridad científica (define la realidad normal) y moral (define lo adecuado o bueno). La relación entre terapeuta y paciente, en las terapias de primera y segunda generación, tiene un carácter desigual, el profesional es la autoridad y el cliente adopta una postura de sumisión ante el conocimiento del psicólogo. Este tipo de relación no promueve un vínculo que tenga carácter terapéutico, como en el caso de las terapias humanistas en las que se basan muchos de los principios de los que se nutren las terapias de tercera ola. A modo de ejemplo, el título de la edición del Master DBM® de la Universidad de Valencia: “Desde el desarrollo personal y profesional al trabajo con el cliente”.

Integración de técnicas y herramientas de las terapias de segunda generación

Las técnicas utilizadas por las terapias de tercera generación son totalmente eclécticas (no así las teorías que les dan sentido). Esto sucede porque la tercera generación de terapias es una tendencia, más que un club cerrado. Esta aproximación no se presenta como una ruptura radical con la segunda ola de terapias y la frontera entre ambas no está clara para todos los profesionales. Actualmente existe un debate acerca de los nombres que se utilizan para describir la evolución de las terapias, debido a que los límites son difusos y no resulta sencillo definir las posiciones. En todo caso, lo que parece innegable es que la psicología sigue evolucionando, es una ciencia viva y nos parece una noticia excelente que se cuestionen sus principios para hacerla cada vez más humana, más emancipadora y más útil para mejorar la vida de los seres humanos.

Capacidad de abordar temas complejos en el contexto de una intervención psicológica

Así como la segunda ola supuso una ampliación del ámbito de intervención de los profesionales de salud mental, la tercera ola también expande las fronteras de los contenidos trabajados en el trabajo terapéutico.

Suponemos (y deseamos) que la tendencia a trabajar con emociones, valores, habilidades de segundo grado y otros conceptos relativamente novedosos en el ámbito de la salud mental, continúe creciendo y aportando cada vez mejores herramientas para entender e intervenir en la compleja red de relaciones que se establece entre un ser humano y su entorno.

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Conclusiones

Consideramos que el modelo biomédico y las terapias de segunda generación son una etapa más en la evolución de la Psicología, que no deberían considerarse las únicas válidas aunque sean las que mayor respaldo científico, institucional y cultural cuenten en la actualidad. No defendemos romper radicalmente con las fases anteriores de nuestro ámbito profesional, que pueden aportar técnicas y métodos adecuados para determinados casos o circunstancias. Todo conocimiento es enriquecedor si se pone en contexto y en relación con otros conocimientos de manera constructiva. Pero es inevitable y deseable el cambio de paradigmas en cualquier ámbito de la ciencia para que ésta avance y se desarrolle.

Reivindicamos el papel de la psicología y de los psicólogos en el ámbito de la salud mental. Nuestra idea de salud mental no es tan restrictiva como la del modelo biomédico, que asume la salud mental como un equilibrio neuroquímico. Y que, por tanto, recurre a los psicofármacos como la mejor manera de “curar”, restableciendo ese equilibrio para recuperar la salud mental.  También desde las instituciones (Ministerio de Sanidad, colegios profesionales…) parece que se promueve la siguiente idea: los únicos profesionales con capacidad de ocuparse de la salud mental de sus clientes son los psicólogos clínicos (o los médicos psiquiatras).

Esto nos parece incoherente, injusto y perjucicial por las siguientes razones:

1) Limita el ámbito de la salud mental basándose en unos criterios económicos, políticos y de status social de los profesionales, en lugar de establecer otros criterios pensando en el beneficio global de los pacientes (clientes).

2) Provoca que toda intervención en salud mental no basada en el modelo biomédico esté desregulada. Esto, a efectos legales y de acreditación, deja en la misma posición profesional a un licenciado en psicología con un master en terapias de tercera generación que a cualquier otro profesional de otro ámbito que realice un curso de coaching. Como ya comentamos en un artículo anterior:

“Es paradójico que, en un ámbito tan sensible como el de la salud mental, el prestigio profesional y reconocimiento social de un abogado, economista o ingeniero que haya recibido algún tipo de formación y certificación en coaching, pueda ser mayor que el de un licenciado en psicología, formado como mínimo durante cinco años en el estudio profundo y metódico del ser humano, sus pensamientos, emociones y conductas.”

3) La psicología, los psicólogos y sus clientes siguen manteniendo un estigma y unas connotaciones muy negativas, que no consideramos posible cambiar mientras no se produzcan cambios importantes en la concepción de la salud mental y en los paradigmas que sostienen nuestra labor teórica y práctica.

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Queremos pensar que la mayor parte de los psicólogos, en cualquier época, han compartido un genuino interés por la naturaleza humana, por las diferentes manifestaciones del ser humano y por la posibilidad de mejorar las condiciones de vida de las personas y de los grupos sociales. Por eso nos parece contraproducente todo intento de limitar el ámbito de la salud mental a los entornos hospitalarios.

Si los psicólogos seguimos conformándonos con ser los pseudo-médicos del sistema sanitario actual en lugar de tratar de transformarlo desde nuestra condición de psicólogos, no nos estamos haciendo ningún favor a nosotros mismos (“de acuerdo, si somos psicólogos clínicos podemos trabajar en hospitales, llevar bata blanca, diagnosticar y tratar, pero las cosas serias y científicas como recetar pastillas se lo dejamos a los profesionales sanitarios de verdad”). Y lo que es peor, no estamos cumpliendo con nuestra principal función social que debería ser promover las mejores condiciones de vida posibles para todo ser humano. Si no podemos emanciparnos de las cadenas que nos imponen las instituciones, nos resultará mucho más difícil emancipar a nuestros clientes de sus propias cadenas.

En Eureka Benimaclet apostamos por una psicología científica pero abierta, rigurosa pero humana y, por encima de todo, emancipadora. Y llevamos ya muchos años haciéndolo, gracias especialmente a la formación en DBM® que nos ayudó a tener una visión amplia, rica y compleja de nosotros mismos y de nuestra profesión. Y nos enseñó que la vida es un desarrollo continuo en el que siempre se puede ir más allá. Y que por eso es importante cuestionarlo todo, hasta la propia identidad personal y profesional. Y que el respeto a cualquier ser humano es la base más adecuada sobre la que construir cualquier tipo de conocimiento.

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Por todo lo expuesto confiamos en el futuro de la psicología. Y, por supuesto, seguiremos trabajando con mucha dedicación e ilusión para hacerlo posible.

Igor Kupec | Trastornos mentales representados mediante tipografías

El diseñador gráfico eslovaco Igor Kupec ha tratado de representar diferentes trastornos mentales con diferentes tipografías:

Cuando era estudiante universitario sufría de trastorno de ansiedad igor-kupecgeneralizada y ataques de pánico. Fue un período duro de mi vida pero, después de todo, también resultó muy enriquecedor.

Unos años después comencé a pensar en los trastornos mentales desde la perspectiva de un diseñador gráfico. Mi “búsqueda personal” era capturar su esencia mediante la tipografía. Pude visualizar muchos de ellos, excepto aquel contra el que estaba luchando.

 

  1. Adicción

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2. Alzheimer

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3. Anorexia

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4. Bulimia

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5. Depresión

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6. Disgrafía

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7. Esquizofrenia

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8. Fobia

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9. Grafomanía

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10. Insomnio

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11. Megalomanía

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12. Narcisismo

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13. Paranoia

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14. Parkinson

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15. Síndrome de Burnout (síndrome del quemado)

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16. Síndrome de Tourette

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17. Trastorno bipolar

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18. Trastorno por déficit de atención e hiperactividad

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19. Trastorno obsesivo compulsivo

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