Política y coaching | “La gestión neoliberal de la pobreza”

En los últimos dos artículos de nuestro Blog:  ‘Coaching’. Individuo y contexto | “Si tu casa está ardiendo, aprovecha el fuego para calentarte” y OBS Business School| “Habilidades directivas: qué son, cuáles son y cómo desarrollarlas”, hemos estado reflexionando acerca del ‘coaching’ y nos sigue llamando la atención la cantidad de opiniones tan intensamente enfrentadas que genera. Desde luego, es una disciplina que no suele provocar indiferencia entre la gente que entra en contacto con ella.

Después del artículo ‘Coaching’, Individuo… me propuse publicar un ‘post’ en el que diera más detalle acerca del contexto sociopolítico actual, con el objetivo de ayudar a entender las críticas que se le hacen a esta disciplina. El ‘feedback’ que recibí entonces me llevó a escribir otro artículo diferente: Habilidades directivas… Pero los comentarios de mi compañera Amparo y de otras personas que han leído estos dos últimos textos, me han llevado a retomar la escritura de esta entrada. Esperamos que os resulte constructiva e interesante:

Hace unos días mantuve una conversación con una amiga acerca de la relación entre el ‘coaching’ y el contexto sociopolítico. A ella le parecía impecable que todas las empresas organizaran conferencias a sus empleados/as acerca de cómo automotivarse y hacerse responsables de su propio bienestar. Yo, valorando la parte positiva de esas formaciones, generalmente impartidas por psicólogos/as profesionales, que estamos convencidos de que tienen las mejores intenciones y están bien formados/as, también le expresé mis reservas desde una perspectiva más integrada en el contexto social y político.

Ella consideraba que argumentar en contra de este movimiento me convertía, prácticamente, en un agente favorecedor del hundimiento anímico de las personas, adversario de aquellos profesionales que te ayudan a elevarte hasta alcanzar la felicidad absoluta por ti mismo, independientemente del contexto en que te encuentres y cuáles sean tus posibilidades de transformarlo. No fue la primera vez que tuve que justificar mis críticas y reservas ante esta tendencia, cada vez más omnipresente. No obstante, también he defendido con frecuencia el enfoque de la psicología positiva ante gente que se posiciona en el otro extremo: todo lo relacionado con el ‘coaching’ les parece espantoso.

A esta amiga, a la que aprecio mucho y con la que me gusta debatir, le parecía inadecuado que yo integrara mi ideología en mi práctica profesional y en mi valoración acerca del estado de la profesión. No sé hasta que punto ella se había cuestionado la ideología subyacente a sus palabras y me gustaría que este artículo favorezca alguna reflexión. Ella no es psicóloga, podríamos pensar que esto la podría hacer más vulnerable a los “cantos de sirena” de esta nueva moda, pero lo más preocupante es ver que muchas psicólogas y psicólogos profesionales asimilan los postulados de esta tendencia sin espíritu crítico y sin cuestionar sus implicaciones más profundas a todos los niveles, incluido el sociopolítico e ideológico.

Me resulta curioso notar como ha cambiado el estado de la cuestión en relativamente pocos años: para mucha gente, la metodología emancipadora de ayer se ha transformado en la “prisión” estigmatizadora de hoy. Recuerdo cuando aún estaba estudiando la carrera y cuestionaba que la Psicología se centrara casi exclusivamente en tratar de describir y explicar todo lo que puede funcionar mal en los seres humanos. Hemos escrito al respecto en anteriores artículos: Psicología positiva (I) y Psicología positiva (II).

Durante esos años, leí con interés diferentes textos acerca de antipsiquiatría (“…básicamente, cuestiona que la psiquiatría aplique herramientas y conceptos médicos de manera impropia, «medicalizando» problemas que son de índole social; que trate a los pacientes contra su voluntad, de manera demasiado directiva y dominante, tanto en comparación con otras áreas de la medicina, como con los enfoques psicoterapéuticos; que esté comprometida por nexos económicos con las compañías farmacéuticas; y que utilice catálogos o sistemas de categorías diagnósticas que estigmatizan a las personas. Estas «etiquetas» diagnósticas son rechazadas no solo por muchos pacientes, que las ven lesivas para la autoestima e identidad, sino también por profesionales del área de la salud mental, aunque no todos ellos adhieran necesariamente a la antipsiquiatría”), estudié diferentes enfoques asociados a la psicología positiva y al ‘coaching’, me sentí muy atraído por el paradigma sistémico que enfatiza el contexto para dar sentido a la experiencia humana.

Desde estas perspectivas, el foco de la patología ya no era tanto el ser humano individual y sus deficiencias, sino las disfunciones en las relaciones consigo mismo (contexto interno) y con su entorno (contexto externo). Por eso, al poner el foco en la relación entre ambos contextos, es casi inevitable tener en cuenta consideraciones políticas e ideológicas. Esto no lo hacemos por capricho, es una cuestión de coherencia y experiencia, ya que aporta eficacia, profundidad y calidad en nuestras intervenciones, como llevamos comprobando a lo largo de todo nuestro proceso de desarrollo profesional.

Hace años, confiaba mucho en la capacidad de emancipación que podía traer la psicología positiva, el ‘coaching’ y, en general, los enfoques humanistas que intentaban liberar a los pacientes de sus “cadenas diagnósticas”. Enfoques que, sobre el papel, trataban de ayudarles a desestigmatizarse, aceptarse, valorarse y desarrollar su potencial de forma sostenible. Por supuesto, el enfoque sistémico que incluye los condicionantes contextuales, sociales y económicos me parecía imprescindible para no caer en una filosofía vacía y barata propia de ‘Mr. Wonderful’ que, además, daría alas a los valores que se promueven desde los sectores más neoliberales o ultracapitalistas: individualismo, egoísmo, ambición, avaricia, desigualdad, competición salvaje, culpabilización del desfavorecido, insolidaridad, ausencia de empatía, sumisión con el poderoso y autoritarismo con el oprimido…Por tanto, un psicólogo que no incluya los factores políticos e ideológicos en su bagaje personal y profesional, puede convertirse sin darse cuenta, probablemente sin quererlo, en un agente de no-cambio y no-emancipación. Un promotor de valores que no comparte no puede ser un profesional íntegro, no puede funcionar como un agente generador de dinámicas sostenibles, coherentes y disfrutables tanto en sí mismo como en sus clientes.

Pulsa en la siguiente imagen para leer un artículo escrito por un asistente a un curso de ‘coaching’. No dudamos de las buenas intenciones de la psicóloga que lo impartía, pero el alumno no quedó nada satisfecho y, probablemente, ella tampoco tuvo una experiencia demasiado agradable:

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El Coaching: ideología en vena | Fuente: https://nuevarevolucion.es/opinion-coaching-ideologia-vena/

A día de hoy, sin haber perdido la confianza en la capacidad emancipadora de la Psicología, insisto: me parece irresponsable no alertar de los posibles efectos contraproducentes que podemos favorecer en nuestros clientes al no incluir la ideología, el contexto y los valores en nuestra práctica profesional. En este sentido, soy crítico con situaciones como la que describe este párrafo de un reciente artículo de El Confidencial, acerca de una charla impartida por un conferenciante a una audiencia de camareras de piso, también conocidas como “Kellys”:

“El público lo forman alrededor de 1.000 limpiadoras de habitaciones de hotel, las célebres ‘kellys‘, que se agolpan en el Palacio de Congresos de Maspalomas. El hombre al que escuchan con atención es Luis Galindo, experto en optimismo. Quien financia el evento: una empresa hotelera. Lo de menos, el sueldo o las horas de trabajo. Lo importante: dar gracias por lo bueno, por vivir en el primer mundo, por tener salud. En definitiva, “fijarse en lo positivo y lo que puedes controlar por ti mismo, las demás cosas no dependen de tu voluntad, así que mejor no obsesionarse con ellas”.

El artículo de El Confidencial, a diferencia de este otro artículo de eldiario.es, no pone el foco en las injustas condiciones de trabajo de este colectivo, que ha aprendido a autoorganizarse y conseguir visibilizar su problemática con estrategias de conflicto social, buscando las soluciones en cambiar un contexto desfavorable y opresor, en lugar de culpabilizarse por sus propias características personales, por no haber aprendido a ser feliz en cualquier circunstancia: Las kellys, de la invisibilidad a la Moncloa en dos años.

Los esclavos como el ínclito Espartaco quizá no se hubieran rebelado nunca contra sus amos si hubieran tenido la “suerte” de contar con un selecto grupo de expertos conferenciantes que les ayudaran a ser felices como esclavos, sin más derechos que trabajar hasta reventar. ¿Cómo sería hoy el mundo si les hubieran enseñado a buscar las soluciones hacia dentro, individualmente, cada uno por su cuenta, en lugar de buscar soluciones hacia fuera, colectivamente, unidos frente a la injusticia, abrazando los valores de la dignidad, la libertad y la emancipación? Seguramente el mundo sería un lugar peor, a no ser que te dedicaras a la trata y la explotación.

En resumen, una psicología positiva o un modelo de coaching que no incluya un enfoque sistémico, que integre factores contextuales, económicos, políticos e ideológicos, aunque intente ser emancipador, tiene muchas papeletas para tener un efecto totalmente contrario, ya que responsabiliza total y exclusivamente al individuo de su sufrimiento, o de no alcanzar la felicidad prometida y deseada. Y, lo peor, es que lo hace con palabras tan seductoras que es fácil criminalizar o desacreditar al que se muestre mínimamente en contra, al que se atreva a nadar a contracorriente del modelo neoliberal del mundo que impregna cada vez más ámbitos de nuestras vidas.

El artículo de El confidencial no cuestiona para nada este modelo sociopolítico. No se centra en la precaria situación de las ‘kellys’, valorando aspectos éticos o emancipadores, denunciando la injusticia que se comete con ellas. Por el contrario, aparecen como simples “figurantes” de una historia de competitividad y rigor profesional, porque aquí los protagonistas, las auténticas estrellas, son los y las conferenciantes. En esta narrativa, tu éxito personal depende de tu actitud ante la vida, independientemente de tu particular contexto. Y, como sugiere el siguiente párrafo, el juez imparcial de tu éxito profesional es el sacrosanto e infalible “mercado”:

“Si uno observa los ponentes de los eventos principales y los cuadros de honor de las asociaciones dedicadas a estos asuntos, los nombres se repiten. Realmente, en ese ‘cuadro de honor’ de personas a las que se les paga más de 2.000 euros por dirigirse a los directivos o empleados de una empresa no hay muchos más de 20 individuos. Como bromea Chica: “En los grandes eventos, estamos aburridos de vernos las caras siempre los mismos“. Un club pequeño al que quieren acceder muchos otros: ‘El mercado dirá si llegan o no’.”

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En Eureka Benimaclet no somos enemigos de la competitividad, pero no compartimos que ese sea el único motor del cambio hacia una sociedad deseable. Tampoco pensamos que sea el mejor. El genetista y escritor francés Albert Jacquard lo explica muy bien en este video:

Por último, compartimos un acertado artículo del trabajador social Paco Roda. En él se exponen con crudeza las condiciones del contexto sociopolítico actual y se advierte de las consecuencias negativas (no intencionadas) que pueden ser originadas por acciones aparentemente “impecables” como el ‘coaching’ o, incluso, las redes de solidaridad popular:

Pobres: del bienestar a la caridad | “La gestión neoliberal de la pobreza”

“1. Los datos de la vergüenza 

La “marca” España tiene su contraportada. Una lista llena de números rojos. Son los números más vergonzantes que un Estado que alardea de social pueda presentar. Quizás por eso se obvian, se maquillan, se ignoran o incluso se banalizan. Pero están ahí. Son los números de la pobreza, la exclusión, el paro, la tasa de protección por desempleo, la pobreza infantil o la calidad de sus Servicios Sociales. Estos números bailan al compás de una crisis que se iniciara en 2008 y cuyo final algunos certifican, mientras otros, los muchos, continúan padeciendo. Y son esos números los que desafían los discursos hegemónicos de la clase política gobernante y el establishment mediático. Y es que en España malviven 10,2 millones de personas con una renta por debajo del umbral de la pobreza. Eso representa una tasa de pobreza del 22,3%. Solo Rumania y Bulgaria son más pobres. España padece una epidemia de paro que llega al 18,9%. Casi tres millones de personas viven con 11,4 euros al día. Como en Angola y Bielorrusia. Más del 60% de la población española tiene dificultades para llegar a fin de mes y solo el 54% de quienes se apuntan al paro perciben algún tipo de ingreso por desempleo. La renta del empleo empeora, es decir se trabaja más desde el 2012, de hecho, los beneficios empresariales se han disparado desde entonces hasta el 200,7%, pero el coste salarial apenas ha aumentado un 0,6%. Y las mujeres se llevan la peor parte, ya que suponen el 58% de las personas que se encuentran en situación de vulnerabilidad. Siete de cada diez personas que reciben los salarios más bajos son mujeres. Ellas cobran hasta un 14% menos que los hombres. Y también la juventud que logra acceder a un empleo comprueba cómo su sueldo anual es un 33% inferior respecto al de 2008.

Estos datos, por si solos, no dicen nada. Se han banalizado. Pero son arte y parte de una estrategia, de una gobernanza y de una política austericida iniciada en 2008 que se activó como consecuencia de una crisis mundial autogenerada con la intención de inaugurar una nueva manera de gobernar y gestionar el mundo.

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2. El discurso neoliberal de la pobreza 

Ser pobre hoy tiene un alto precio personal que se paga muy caro en el mercado del estigma asignado. Ser precario o precaria, trabajadora pobre o excluido del circuito del consumo y la normalización social no es solo una situación vivida y padecida, es también una realidad interpretada y etiquetada por el poder, que se encarga de diseñar dispositivos ideológicos y argumentales para hacer digerible y amable el discurso en torno a la pobreza y la exclusión.  

Y es que no solo la crisis ha cambiado o reformulado el discurso sobre la pobreza, el desempleo, la precariedad o la exclusión social. No solo han cambiado sus ecos y sus resonancias sociales. También el discurso político y económico, que justifica la crisis y la reproduce, ha creado un nuevo sujeto social perfectamente adaptado a esta nueva situación. Un sujeto que, además de padecer una grave crisis de individualidad, ahora se autoinculpa de su situación personal y social. Ahora este sujeto tiene una noción de sí mismo y de su experiencia vital moralmente reprochable. Obsérvese al desempleado o el usuario de los servicios sociales que acude a éstos para solicitar un subsidio o prestación económica. No sólo evidencia una situación de precariedad o exclusión social, consecuencia de una estructura social desigual que raramente es observada o identificada por los profesionales que le atienden; incorpora además un juicio moral sobre sí mismo y así es evaluado. La crisis económica ha agudizado la individualización de las conductas hasta el paroxismo, pero no como un profiláctico ante la misma al estilo sálvese quien pueda, que también, sino como herramienta del poder. Y esto tiene que ver con el concepto denominado “gobierno de las voluntades” que vendría a ser algo así como las prácticas y los discursos centrados en el control de las conductas y los pensamientos de la gente con el objeto de conseguir que la propia ocupación y la propia manera de estar en el mundo y enfrentar la realidad, por dura que sea, refuerce el control del Estado, exculpe a éste de toda responsabilidad y justifique la inviabilidad natural de alterar el orden de las cosas. Como bien recuerda Mark Fisher, la narrativa terapéutica de la autorresponsabilidad heroica es el último recurso personal en un mundo en el que las instituciones ya no garantizan seguridad alguna.

3. Políticas sociales y neoliberalismo: de la protección al castigo 

Dos grandes teóricos europeos nos ayudan a interpretar estas derivas, a encontrarle sentido a esta nueva gobernanza y autogobernanza ante la adversidad. Por un lado, Loïc Wacquant con su obra Castigar a los pobres incide en un nuevo gobierno de inseguridad social encaminado a modificar los desajustes sociales provocados por la desregularización de la crisis económica y la reconversión del bienestar. Por otro lado, Maurizio Lazzarato en La fábrica del hombre endeudado, reclama que “la deuda sirve para disciplinar a las personas, pues no se trata sólo de un problema contable, sino que tiene una dimensión más profunda, en la que convergen elementos morales, políticos y estratégicos”.

Y es que el neoliberalismo no es solo una ideología aséptica o un sistema segregatorio de acumulación del capital; es una herramienta de dominación y de autodominación personal y social. Porque el actual capitalismo es una picadora de carne que no sería nada sin nuestra activa colaboración. Y para ello se han articulado estrategias que transversalizan todos los sistemas sociales, económicos, culturales o políticos. Nos detendremos en los sistemas de protección social. Y es que desde hace tiempo las políticas públicas patologizan e individualizan aquellas biografías, itinerarios o sucesos que escapan a los procesos de normativización y normalización social. El sistema de salud y el de los servicios sociales victimizan los procesos personales haciendo creer al sujeto que él es el culpable de su situación. Reconversiones, paro de larga intensidad, precariedad laboral, exclusión social, pobreza endémica, divorcios, estrés, ansiedad, se envuelven en nuevas categorías gnoseológicas que explican los nuevos problemas sociales, problemas por otra parte absolutamente despolitizados en su origen, análisis y significado. Por ejemplo, los Servicios Sociales han inventado herramientas de normativización social como la Búsqueda Activa de Empleo, los acuerdos de incorporación, el itinerario de inserción y otras lindezas técnico-burocráticas, descontextualizadas de la realidad social en las que los sujetos victimizados y desautorizados se ven obligados a desprenderse de su protagonismo histórico. Ya no interesan las causas que han generado esas biografías de la pobreza, el abandono o la desesperación, como si los sujetos hubiesen elegido su propia miseria. Nada se opina sobre las condiciones y relaciones laborales, sociales, familiares, patriarcales, sexistas o de dominación. Nada sobre la inseguridad, las infraviviendas, los salarios parciales, los talleres ilegales y las múltiples formas de explotación invisible. Nada. Como si sólo nos interesara asistencializar a quienes van a la deriva, a quienes no asimilan su naufragio voluntario.

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4. Gestión de la pobreza: la redención del pobre

Mientras la clase corrupta sale inmune de sus tropelías, los pobres se ven obligados a sentarse a diario ante el tribunal del Santo Estigma. Y no es una exageración. Una especie de culpabilización colectiva les obliga a rendir cuentas por su propia pobreza. A ser investigados por cobrar –los que cobran–, por percibir las ayudas que reciben: paro, subsidios de todo tipo y rentas garantizadas o rentas de inserción. A decir donde están, donde viven, con quién, donde están empadronados, si viajan o no, si salen del país o no, si se casan, se juntan o si les toca la lotería. En definitiva, un control de la propia subjetividad que ya anunciara Foucault el siglo pasado. La pobreza también tiene su propia gestión neoliberal. Una gestión que recorre de forma transversal casi todos los dispositivos de los sistemas de protección social, especialmente los de Empleo y Servicios Sociales.

Porque es aquí, en la cola del paro, en la ventanilla del desempleo o en las oficinas de los Servicios Sociales y en sus dispositivos de acompañamiento, acogida, orientación y prestación de ayudas económicas donde se han implementado dinámicas neoliberales de atención y control de la ciudadanía. Control que se realiza a través de herramientas formativas, de acompañamiento o enmarcadas en las denominadas políticas de activación y la autogobernanza amparada por el falso mito de la autonomía personal o la ilusoria empleabilidad. Muchos trabajadores pobres, precarios y precarias, subsidiados y desempleadas recorren las oficinas del SEPE y cuando no reciben ayuda aquí –hay que recordar que 1.200.000 parados no perciben ninguna prestación– acaban en los Servicios Sociales demandando Renta Garantizada. Uno de los principales dispositivos de lucha contra la exclusión social son los programas de Rentas Mínimas de Inserción cuyos destinatarios son personas con ingresos por debajo del umbral de la pobreza, trabajadores y trabajadoras pobres. Estos programas contienen dos elementos: un ingreso económico mensual que varía en función de cada Comunidad Autónoma y un Itinerario Personalizado de Incorporación Social, título rumboso donde los haya para denominar un contrato entre la administración pública y la persona beneficiaria donde se pactan una serie de acciones para favorecer la supuesta inserción social a cambio de la prestación recibida. Y en estas prácticas es donde las tecnologías del yo hacen su aparición en forma de herramientas de control y dinamización neoliberal basadas en la pedagogía del déficit. Ese sujeto intervenido es considerado huérfano de habilidades, actitudes, aptitudes o capacidades socio personales para enfrentarse a la adversidad de su existencia. Y así nos inventamos, al amparo de directrices europeas, una serie de dinámicas que intercambiamos desde los servicios de empleo y servicios sociales con la ciudadanía más precaria. Pero nada de hablar de la estructura económica que ha generado esa desigualdad y esa exclusión del empleo. De lo que se trata es de activar herramientas que responsabilicen al sujeto, que asuma su propio desclasamiento interior y lo reactive a través de tecnologías redentoras.

La formación se configura, así, como un mito, un estadio al que llegar. Sin formación no hay paraíso, aunque el paraíso ya no exista. Y es que en los distintos programas de activación para el empleo destinados a la población desempleada y a la población que está protocolizada y monitorizada por los Servicios Sociales, la formación actúa como motor de cambio. Y esto es lo que se vende a los pobres y desempleados como productos de salvación: cursos de formación pre laboral, de formación profesional, cursos para elaborar un currículum o cómo abordar una entrevista de trabajo, aunque sea precario, o la búsqueda activa de empleo, como si los sujetos estuvieran infantilizados para tal fin, o de habilidades sociales, personales y actitudinales. O incluso para mejorar la autoestima, cuando la autoestima no se mejora si no es con un empleo digno y una resocialización igualitaria, o de habilidades sociales, como si una no las hubiera demostrado antes para soportar esa pobreza o precariedad que padece. Y el colmo es la oferta de los cursos de inteligencia emocional entendidos como recurso reparador y redentor de nuestra situación, como si los culpables del desempleo fueran fuerzas internas que haya que gestionar emocionalmente pero no políticamente.

5. Sobredosis de solidaridad social que no repara el déficit de igualdad

Frente al descalabro de los sistemas públicos de protección social, frente a la saña de los recortes en los principales seguros vitales que nos han proporcionado más o menos seguridad ante la adversidad, frente al acoso y derribo de lo público como estructura de protección; no pocos colectivos civiles y religiosos, oenegés, entidades privadas de solidaridad con y sin ánimo de lucro y grupos ciudadanos de variada tipología, han izado la bandera de la desigualdad y la pobreza como formas de solidaridad redencionista. Numerosas iniciativas sociales y de apoyo mutuo tratan de salvar a la gente de los desahucios, de la pobreza, del frío, del hambre, de los cortes de agua y luz, de la precariedad y la carencia de las necesidades más básicas. Prácticas todas ellas loables, de reconocida solvencia solidaria, de gran reconocimiento social, pero que sigilosamente se formalizan como desplazamientos de las formas de distribución garantistas procedentes de los sistemas públicos. Como si los sistemas públicos, invisibilizados y descapitalizados, por no decir despolitizados, fueran incapaces de abordar este socavón social creado por la crisis. Y esto tiene efectos secundarios de obligada lectura. Los medios de comunicación al servicio de la ideología neoliberal dominante están fabricando un discurso tras el cual ese tercer sector de carácter benéfico es presentado como el único actor posible para responder a las situaciones de emergencia, pobreza y precariedad generalizada. Y eso provoca, no ya una desconfianza en los sistemas públicos, ultrajados como ineficaces por la ideología neoliberal, sino algo mucho peor: su retirada simbólica del imaginario colectivo como correctores de las desigualdades. De ahí a aceptar la caridad bien entendida y la beneficencia intensiva como únicas posibilidades para salir de la ciénaga vital, va solamente un paso: la aceptación merecida de la pérdida de ciudadanía reconvertida ahora en un sucedáneo de ciudadanía premiada con prestaciones graciables. 

Pero la cuestión de fondo es cómo esa ingente sobredosis e inflación de solidaridad horizontal entre iguales se está convirtiendo, por acción u omisión de los sistemas públicos de protección ultrajados y descapitalizados, en la estrategia dirigida e invisibilizada de la nueva gestión neoliberal de la pobreza. Porque esta instauración de la caridad privada, la que nos sale del alma, con vocación social y aceptada como un valor innato de la gente a pie de obra y voluntarios de todo tipo y condición, está contribuyendo al apuntalamiento discursivo del final del estado social y democrático de derecho. Porque esa caridad bien entendida rompe, a sabiendas o no, con el principio de igualdad vital en democracia social.

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Cuesta decirlo, pero en esto también, como dice Marta Sanz, los que creen que no forman parte del discurso dominante cada día lo apuntalan más.”

En el caso de que hayas llegado hasta aquí, te doy las gracias por hacer el esfuerzo de leer, reflexionar y cuestionar algunas de tus ideas. Entiendo que este no es un artículo especialmente ameno, pero si sirve para generar entendimiento entre posiciones enfrentadas y para trabajar los contextos (como psicólogos y ‘coaches’) de formas constructivas, habrá merecido la pena escribirlo. Espero que, para ti, también haya merecido la pena leerlo.

 

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OBS Business School| “Habilidades directivas: qué son, cuáles son y cómo desarrollarlas”

Hace unos días comencé a escribir un artículo relacionando algunos aspectos del ‘coaching’ con la ideología neoliberal. Tenía algunas dudas acerca de su publicación, incluso antes de que mi pareja y compañera me diera su opinión, como hace siempre que escribo un artículo. No me sorprendieron sus consideraciones porque entiendo que no es un tema divertido o curioso (es casi lo opuesto a un artículo ‘clickbait’). Tampoco es agradable cuestionarse las propias ideas o modelos del mundo, requiere un esfuerzo que nuestras circunstancias no siempre nos permiten. Y, ciertamente, lo que percibimos actualmente en nuestro entorno son personas más necesitadas de seguridad que predispuestas a implicarse en procesos de cuestionamiento y desarrollo.

En nuestros procesos de intervención tenemos muy en cuenta el modelo FADS (Fear/Miedo, ‘Angst’/Vacío existencial, Desarrollo/Development, Seguridad/Safety). Este modelo de la metodología DBM® resulta muy útil para calibrar el estado del cliente, dar sentido constructivo a su malestar y establecer objetivos adecuados, que pueden estar más dirigidos en cada momento a generar desarrollo o a generar seguridad. Entiendo que, cuando el malestar de una persona tiene más que ver con el miedo que con el vacío existencial, la motivación principal de ésta será la búsqueda de seguridad y el rechazo a las conductas de desarrollo como pueden ser cuestionar y transformar los propios comportamientos, creencias, valores, actitudes…Por eso es tan importante tomar ambas en consideración, para poder establecer dinámicas en las que tanto la seguridad como el desarrollo puedan funcionar de forma armónica y compensada.

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Una de las razones que me llevó a escribir el anterior artículo fue precisamente la actitud de rechazo que he encontrado en algunos colegas, amigos y conocidos al tratar de profundizar en las implicaciones del ‘coaching’ y su componente ideológico. Con frecuencia, me han mostrado firmes resistencias cuando les he transmitido reservas acerca de algunos aspectos del ‘coaching’ que, analizados con una perspectiva sociopolítica, me parecen más perjudiciales que beneficiosos para nuestra salud mental. Uno de los aspectos que critico es que no se tenga en cuenta la incoherencia de promover un desarrollo casi ilimitado (del éxito, de la felicidad, de la productividad, de los beneficios empresariales…) desde unas condiciones de creciente inseguridad de los trabajadores (precarización, explotación, paro, pobreza…). No me parece una perspectiva equilibrada, justa y sostenible.

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La opinión de mi pareja acerca del artículo, que no era muy favorable a su publicación, me hizo cuestionarme si yo estaba cometiendo el mismo error que critico, exigiendo a los lectores que traten de buscar desarrollo en lugar de buscar seguridad. Proponiendo que se cuestionen a sí mismos y a su realidad, en lugar de reafirmar su propia identidad y conseguir percibir el mundo como un lugar seguro y disfrutable.

Es posible que sea el propio sistema de valores neoliberal que pretendo cuestionar el que, desde la política, genera miedo y culpabilidad en los individuos. Por eso me parecía importante empoderar a los lectores promoviendo el cuestionamiento de ese sistema de valores, que encuentro perjudicial para nuestra salud mental. A pesar de esta consideración, tras calibrar las reacciones de la gente que me rodea, yo mismo me he replanteado la idea de publicar el artículo y he decidido reservarlo para otra ocasión. Entre otros motivos, no me parece conveniente forzar el desarrollo si no hay una base de seguridad sobre la que construir. Y no me parece coherente pedir que los demás se cuestionen a sí mismos, si yo mismo no soy capaz de hacerlo.

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Por eso, hoy no voy a centrarme en desarrollar una perspectiva crítica con el contexto ideológico que impregna algunas formaciones y filosofías empresariales. En lugar de eso, sin tratar de perder la coherencia con mis propios valores, voy a tratar de hacer algo más constructivo y útil para las personas que tratan de impartir estos cursos motivacionales (con sus mejores intenciones) y para las personas con puestos de responsabilidad en este tipo de organizaciones empresariales. Por supuesto, quiero enfatizar que mis críticas al sistema no tienen nada que ver con el aprecio que siento por las personas que desempeñan esos perfiles profesionales. Porque además, entre esas personas, se encuentran muchas de mis amistades y colegas a las que respeto profundamente.

Por todo esto, me parece interesante compartir este texto que nombra y describe las habilidades más importantes que deben desarrollar los directivos y directivas para convertirse en líderes:

Habilidades directivas: qué son, cuáles son y cómo desarrollarlas

“El liderazgo de calidad está respaldado convenientemente por una serie de habilidades que refuerzan su efectividad y encumbran al éxito a quien las presenta. Es difícil, una vez que se cuenta con alguna de estas capacidades, el perderla. Lo que sí es posible es adquirirla, partiendo de cero. Es una cuestión de conciencia, foco y esfuerzo. Este impulso ha de dirigirse hacia la consecución de las siguientes habilidades directivas:

  1. Inteligencia social: ayuda a la comprensión de las situaciones y dinámicas sociales. Este tipo de habilidades directivas permiten tomar decisiones de manera efectiva en una variedad de situaciones sociales. Para darse, precisa de conciencia social, la sensibilidad a distintas situaciones sociales y habilidad para actuar en consonancia con el rol de líder. Para desarrollar la inteligencia social es necesario el contacto humano y exponerse a diferentes personas en distintas circunstancias. De esta forma se puede hacer crecer la propia percepción social y la capacidad de involucrar a otros.
  2. Habilidades interpersonales: la capacidad de dirigirse a distintas personas, en diferentes ambientes y con propósitos variados; la habilidad de comunicarse con audiencias de pequeño tamaño y también de gran volumen, y la decisión para hacerlo, aunque no se conozca a los interlocutores, resumen este tipo de habilidades directivas que resultan imprescindibles en cualquier proyecto. Pese a que las habilidades interpersonales se consideran a veces como un subconjunto de la inteligencia social, deben asumirse como capacidades con entidad propia. Teniendo en cuenta su relevancia, es preciso no dejar de mejorarlas, siendo un oyente activo, trabajando en habilidades de conversación y de discurso y tratando de mejorar en las relaciones personales, ya que ello tendrá su reflejo en la optimización de las relaciones laborales.
  3. Inteligencia emocional: Daniel Goleman en su obra apunta los aspectos más significativos de estas habilidades directivas, pero que también son importantes capacidades a cualquier otro nivel (y no únicamente en el plano profesional). Pueden considerarse como un complemento a la inteligencia social, ya que giran en torno a la capacidad de comunicación a nivel emocional, la habilidad para comprender las emociones de los demás, entendiendo las situaciones por las que atraviesan. La inteligencia emocional tiene una gran carga interior, ya que para lograr los objetivos descritos es imprescindible estar en sintonía con las propias emociones. Para hacer crecer la inteligencia emocional y desarrollar ese carisma tan anhelado, hace falta profundizar en la comunicación no verbal, aprender a regular y controlar los propios sentimientos y, por supuesto, saber expresarlos de manera apropiada.ae05c738002c73bce4ab055f9d9e0ea3
  4. Prudencia: sí, esta habilidad es determinante especialmente en entornos dinámicos y, muchos Project Managers podrían beneficiarse de sus ventajas. Pero es difícil de cultivar. Para muchos es sinónimo de sabiduría, para otros es inherente a la experiencia y, sin embargo, ninguno está del todo en lo cierto ya que se trata de ser capaz de ver otras perspectivas y de tener en cuenta diferentes puntos de vista antes de actuar, con objeto de evitar la impulsividad o las acciones motivadas por una visión limitada. Para ser Directores de Proyecto prudentes hay que saber pedir opiniones, hay que tener la capacidad de escuchar a los demás y, lo que es más complicado, hay que tener en cuenta toda esta información antes de dar ningún paso.
  5. Coraje: esta manifestación de la valentía también se encuentra entre las principales habilidades directivas. Más que con el arrojo, el coraje se relaciona con la fortaleza, e implica tener el valor de tomar riesgos calculados y la actitud necesaria para defender las propias creencias y hacer lo correcto, independientemente de las circunstancias. Para experimentar este valor en la propia gestión es preciso revisar la propia escala de valores, las prioridades de uno mismo, y tratar de robustecerlos.
  6. Gestión de conflictos: estas habilidades directivas son importantes porque en los proyectos es habitual que se produzcan roces o se presenten fricciones entre grupos de interés o entre los propios miembros de los equipos de trabajo. Cualquiera de estos problemas podría debilitar el proyecto y hacer perder de vista los objetivos a los principales actores. Un buen Project manager no puede dejar que eso suceda y ha de saber mediar. No sólo ayudando a resolver este tipo de cuestiones cuando surjan, sino que también mostrando la capacidad de evitar su aparición. La resolución de conflictos es una cuestión de estrategia, aunque resulta muy útil disfrutar de un amplio conocimiento de las personas con las que se trabaja. La mejor manera de lograrlo es tratar de transmitir a las partes una visión positiva, la de que encontrar una solución donde todos ganen y nadie pierda es posible, y, partiendo de ese “final” avanzar hasta el presente, con las ideas más claras acerca de los puntos donde se pueden hacer concesiones, siendo flexibles y asumiendo que todos tendrán que renunciar a algo.
  7. Toma de decisiones: una de las competencias básicas para cualquier líder es la capacidad de tomar buenas decisiones. Tener una mente analítica, capacidad para escuchar, atención al detalle, capacidad para actuar correctamente bajo presión y saber cuándo es el momento de dar un paso atrás y dejar que otros decidan se encuentran entre las características que presentan quienes disfrutan de estas habilidades directivas que les ayudan a avanzar con buen pie. Para desarrollar una buena toma de decisiones es imprescindible la experiencia, pero, igual de importante y necesaria resulta la formación.”

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Esperamos que os haya resultado interesante y agradable de leer. Y, por último, si necesitas potenciar tus habilidades directivas no dudes en ponerte en contacto con nosotros.

‘Coaching’, Individuo y Contexto | “Si tu casa está ardiendo, aprovecha el fuego para calentarte”

Desde una perspectiva propia de la psicología sistémica, para dar sentido a las experiencias hemos de tener en cuenta los contextos en que se generan. El irreverente cómico Ignatius Farray, en una de sus actuaciones, utilizó un ejemplo muy gráfico: imaginad un maestro espiritual junto a su discípulo, paseando por un bosque. El maestro le dice: “Si tu casa está ardiendo, aprovecha el fuego para calentarte”. El discípulo reflexiona en silencio. En principio, ningún problema. Pero imaginemos la misma frase en otro contexto muy diferente: una persona prácticamente ahogada y con quemaduras graves consigue salir de su casa, que ha ardido casi completamente porque los servicios de extinción no han llegado a tiempo de evitarlo. El jefe de bomberos se acerca tranquilamente al herido, que se encuentra en un estado deplorable y le dice: “Si tu casa está ardiendo, aprovecha el fuego para calentarte”. A partir de este ejemplo, podemos darnos cuenta de que el contenido de la frase, aislado de un contexto, no es esencialmente bueno o malo. Es el contexto lo que le da un sentido, que puede ir desde lo pedagógico (constructivo) a lo cruel (destructivo). Por eso, nos parece de una importancia indiscutible tener en cuenta el contexto en todas nuestras intervenciones y en todo análisis de la realidad.

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Good or Evil? | ¿Bueno o malo?

¿Para entender y explicar el comportamiento humano debemos enfocarnos en factores individuales/subjetivos o en factores sociales/contextuales? Esta cuestión ha sido objeto de innumerables consideraciones epistemológicas y ha generado controversia en las ciencias sociales, porque da lugar a un dualismo en relación al objeto de análisis que utilizamos para explicar la conducta humana: individuo/sociedad, acción/estructura, micro/macro, locus de control interno/externo, experiencia/contexto…El sociólogo Anthony Giddens (1938-) trató de ofrecer una respuesta coherente e integradora al problema del dualismo existente en la Teoría de la Acción. Esta teoría, desarrollada por otro sociólogo, Max Weber (1864-1920), sostiene que la teoría social tiene que concentrarse en la comprensión de los motivos de las acciones sociales realizadas por los individuos. Los posteriores desarrollos de esta teoría adoptaron dos sesgos diferentes:

  1. Subjetivista, centrados en el individuo y sus dinámicas mentales.
  2. Objetivista, centrados en los contextos y sus estructuras sociales.

Giddens sostiene que este dualismo es una base inadecuada para construir una teoría social productiva. Así, sostiene que los filósofos de la acción (subjetivistas) no prestan atención a las consecuencias no intencionadas de la acción, esto es, aquellas que no son previstas ni calculadas por los actores, pero que se dan efectivamente como resultado de la acción emprendida por éstos. En cambio, los estructuralistas (objetivistas) caen en el error de priorizar la estructura social sobre el sujeto. Así, se ven impedidos para explicar las acciones desde los individuos. Por otra parte, tampoco pueden dar sentido a los procesos de cambio social ya que, al enfocarse en las estructuras como cosas estáticas, no pueden dar sentido a los procesos por los cuáles las mismas se transforman. Para Giddens, una teoría de la acción social tiene que poner en el centro de su atención la siguiente cuestión: los actores sociales son conocedores de las condiciones de la reproducción social en la que se encuentran inmersos. De esta manera, no pueden ser meros autómatas que actúan en función de lo que exigen las estructuras.

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Banksy “Tagging Robot” – Coney Island

Por un lado, hemos visto la importancia del contexto en todas nuestras valoraciones y experiencias. Por otra parte, nos interesa el concepto de consecuencias no intencionadas de la acción. Y, por último, queremos destacar la capacidad que tenemos de transformar nuestros contextos, al conocer las condiciones en las que éstos se están reproduciendo. Porque las estructuras nos influyen, pero no tienen la capacidad de determinar nuestros comportamientos y actitudes.

Dicho esto, nos preguntamos: ¿Es el ‘coaching’ bueno o malo? Este es un tema que genera bastante polémica, pudiendo encontrar firmes defensores y críticos despiadados. En nuestra opinión, no es esencialmente bueno, pero tampoco esencialmente malo. Como hemos visto, dependiendo del contexto, puede resultar muy pedagógico o muy cruel. No es lo mismo decirle: “tu felicidad depende solamente de tu actitud ante la vida” a una persona que tenga una vida relativamente acomodada y sus necesidades básicas cubiertas, que decírselo a otra persona cuyas condiciones laborales y de vida sean absolutamente precarias, que no llegue a fin de mes ni trabajando y se encuentre al borde del desahucio.

Entonces, ¿eso significa que algunos ‘coaches’ son gente cruel? Estamos convencidos de que no es así. Probablemente sean profesionales no conscientes de las consecuencias no intencionadas de sus acciones. Seguramente su intención es animar y empoderar a sus clientes, pero me parece conveniente analizar por qué mucha gente lo percibe de forma tan negativa y, en algunos casos, hasta lo consideran cruel. Debe resultar muy frustrante, tanto para el profesional como para el cliente, tratar de comunicarse constructivamente desde posiciones tan enfrentadas. En estos casos, lo más habitual es que se atienda al individuo para reprocharle sus cualidades negativas, en lugar de atender a los contextos para tratar de dar sentido desde la comprensión de las circunstancias del otro (cuestión que resulta mucho más compleja).

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¿Por qué tanta gente está en contra del coaching y de la psicología? ¿Que consecuencias no intencionadas tienen nuestras acciones profesionales?

Seguramente, los clientes que critican ferozmente el ‘coaching’ lo están valorando desde un contexto muy diferente al de los profesionales que lo defienden. Sería útil para los profesionales entender cómo son esos contextos que perciben los clientes, en lugar de buscar las razones en características individuales como las actitudes negativas o “no querer salir de la zona de confort”. Igualmente, podría resultar conveniente que los clientes entendieran que todos los ‘coaches’ no son gente insensible y cruel, sino que experimentan la realidad desde un contexto en el que tiene sentido aplicar sus técnicas y métodos. Estamos convencidos de que estos profesionales no se consideran el bombero que habla a la víctima del incendio, sino el maestro espiritual que ilumina a su discípulo.

¿Los actores sociales son conscientes de las condiciones en que se reproduce y transforma nuestro contexto? En mi opinión, no solo sería muy beneficioso, sino que me parece imprescindible. Y especialmente en el caso de psicólogos y ‘coaches’, que trabajamos con seres humanos contextualizados y nuestro cometido es promover su salud mental. Debemos ser conocedores de las circunstancias sociopolíticas en las cuales están inmersos nuestros clientes porque, además, se nos presupone un espíritu crítico y transformador. No podemos ser meros robots que actuamos en función de las exigencias de nuestro propio contexto, sin tener en cuenta el de los demás. Por supuesto, creo que es una obligación y exigencia que recae más en los profesionales que en los clientes, pero mi intención al escribir este artículo es promover una reflexión en ambos colectivos.

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Consideramos que todos los profesionales cuyo trabajo afecte a otras personas, incluyendo obviamente a psicólogos y coaches, debemos tener siempre presente esta regla. Especialmente para saber si estamos perjudicando de forma no intencional a nuestros clientes.

En el siguiente ‘post’, trataré de desarrollar los contextos desde los cuales surgen críticas al ‘coaching’, principalmente por su efecto (seguramente no intencionado) de apuntalar los valores de la ideología neoliberal (competitividad, individualismo, ambición, productividad, consumismo, legitimación de la desigualdad…). Entre otras cosas, porque yo mismo comparto algunas de esas objeciones y reservas. Y, aunque no me considero un crítico feroz, me parece conveniente visitar los contextos desde los cuales se critica esta metodología y extraer conclusiones constructivas que eviten, en la medida de lo posible, las consecuencias no intencionadas de nuestras acciones profesionales.

Y, para finalizar, os proponemos una pequeña dosis de humor y sana autocrítica profesional, de la mano de los cómicos Pantomima Full y su visión del ‘coaching’:

Fuentes:

1- VIU Universidad Internacional de Valencia – ¿Qué es la psicología sistémica?
2- Miseria de la Sociología. Ficha de lectura. Giddens, anthony: profiles and critics in social theory (1982)
3- Consecuencias no intencionales y figuración: una incursión crítica en la obra de Norbert Elias.
4- Consecuencias deseadas y… ¡no deseadas!
5- Ignatius Farray – La Vida Moderna
6- Pantomima full – Coach

 

Pikara Magazine | ‘Música sin oído’

En Eureka Benimaclet somos conscientes de la importancia de la comunicación y de las emociones en nuestra calidad de vida. Somos amantes de la música, conocemos su potencial terapéutico y su capacidad de generar estados de bienestar.

Por estas consideraciones, la progresiva implantación de la figura del intérprete de lengua de signos en conciertos y videoclips nos parece una gran noticia. En los Estados Unidos de América, profesionales como Holly Maniatty están muy consolidadas en la escena musical y generan una gran aceptación en todos los públicos (con o sin diversidad funcional). Este vídeo muestra la reacción del rapero Waka Flocka Flame tras observar la impresionante actuación de esta intérprete:

En palabras de Amber Galloway Gallego, otra reconocida intérprete de lengua de signos: “El método tradicional era totalmente insuficiente. Un intérprete debe estar preparado no sólo para traducir la letra de una canción, sino también el ritmo y, hasta cierto punto, la melodía y la armonía, así como la vibración general, permitiendo a los espectadores sordos participar de una experiencia total”.

En nuestro territorio, sin llegar al nivel de implantación estadounidense, vemos cómo se va contando progresivamente con estas profesionales, se normaliza su presencia y se valora cada vez más su importante labor.

Dale al Aire, grupo que tiene casi 14 años de historia, empezó a utilizar intérpretes a partir de 2009. Laura Honrubia, su cantante, cuenta en una entrevista:

“Había tenido una pareja que era sordo profundo y fue así que empecé a indagar cómo podíamos hacer más accesible la música para la comunidad sorda”.

“Hay artistas que han llevado o empiezan a llevar intérpretes, que ahora parece que está de moda. Y eso es genial. Pero no se trata solo de tener un intérprete a tu lado. No es igual traducir una conferencia que trabajar con música, donde hay que saber llevar el ritmo. El trabajo tiene que ser un poco más preciso, profundo y artístico”.

“Lo que hacemos no solo atrae a las personas sordas, también gusta a las que oyen porque es una experiencia visual muy bonita. Brotan los signos y eso es lo que más gusta al público porque es una experiencia súper directa. Tienen la expresión de la cara junto con los signos. Mucha gente, sobre todo al principio, nos decía que llevábamos bailarinas. Y eso es porque la lengua de signos va con el ritmo. Por eso no vale cualquier intérprete. Y por eso personas como Holly Maniatty, Amber Galloway Gallego o Joann Benfield están triunfando tanto en Estados Unidos”.

Ainhoa Moiua es psicopedagoga, profesora en la Mondragon Unibertsitatea e intérprete de lengua de signos. En esta entrevista nos cuenta cómo se inició su exitosa colaboración con el grupo Zea Mays:

La energía y emotividad que transmite la intérprete en el videoclip resulta igual de estimulante (o más) en una actuación en directo:

La intérprete Beatriz Romero también acompaña a la cantante Rozalén desde el inicio de su carrera musical. Grupos como Extremoduro, Los Chicos del Maíz, La Raíz y otros muchos han colaborado o contado puntualmente con estas intérpretes de lengua de signos. Ilsevin es un grupo formado por tres especialistas en lengua de signos de Asturias, que se ofrecen para integrar intérpretes en actuaciones, conciertos, videoclips…

La revista digital Pikara Magazine ha dedicado un interesante artículo a este tema. Está escrito por la periodista Andrea Momoitio. Lo compartimos íntegramente:

Música sin oído

En España, más de un millón de personas vive con algún tipo de dificultad auditiva. Diferentes artistas e iniciativas intentan sortear las barreras y trabajan para mejorar el acceso a la música de estas personas.

La música vibra. Y las voces, los aplausos y el llanto de un bebé. Mediante esas vibraciones, las personas con discapacidad auditiva –el eufemismo para quienes tienen sordera– pueden disfrutar de la música. Las letras de los temas se hacen ininteligibles, pero algunos artistas trabajan para sortear esa barrera y actúan con intérpretes de lengua de signos.

En España, un millón de personas oye poco o nada, en diferentes grados. En la Comunidad Autónoma Vasca, según el último estudio del Eustat, del 2008, 50.800 menores de seis años encajan en esa misma categoría. Las cifras sorprenden porque es una discapacidad invisible, al menos hasta que se inicia un proceso comunicativo. Es el principal problema al que se enfrenta esta comunidad. Las dificultades aumentan cuando se trata de presentaciones públicas o conversaciones en grupo. En los últimos años, empresas e instituciones recurren a intérpretes de lengua de signos en sus actos, pero son una excepción.

Raquel (Lucas) Platero, psicólogx y activista por los derechos LGTBQI (Lesbianas, gays, transexuales, bisexuales, queer e intersexuales), imparte una asignatura sobre sistemas alternativos de comunicación en un instituto madrileño.  «No soy intérprete, pero conozco la lengua. Mis padres son sordos». Platero cuenta las burlas que sus progenitores sufrían cuando aún se creía que la lengua de signos era mímica. «La lengua es vehicular, la gente vive a través de ella».

TODOS LOS DÍAS LO MISMO from platero on Vimeo.

Laura Honrubia, miembra del grupo musical madrileño ‘Dale al aire’, empatiza con este colectivo. «No se trata de leer mis letras, sino de cantarlas en otro idioma: En la lengua de signos, los gestos son las palabras, pero el rostro y el cuerpo son la entonación». Así, para sus conciertos cuenta con  intérpretes. ¿Objetivo? Que todo el público disfrute de la música. «Además de los intérpretes, estaría bien que se reservasen las primeras filas para la gente sorda porque las vibraciones se sienten más cerca de los altavoces. Solemos llevar globos: el contacto de las manos con el globo facilita el sentir de las vibraciones». No se trata de música para sordos, «sólo hago música accesible para personas que sufren algún tipo de sordera».

Disfrute de los sonidos

No está sola. El videoclip de Juan Antonio Ipiña, más conocido como Tontxu, con la intérprete Evelín Vega ha recibido más de 200.000 visitas en Youtube. Al ritmo de la música del cantautor bilbaíno, Eve interpreta el tema ‘Te amaré mejor’. Coincidieron en un concierto y, cuando Tontxu conoció el trabajo de Vega, quiso colaborar con ella. «Mi abuelo estaba ciego. Siempre he estado muy sensibilizado con las discapacidades». Suman ya más de 50 conciertos. La acogida del público les ha confirmado lo que ya sabían: iniciativas así son necesarias. «Es una pasada cómo agradecen este tipo de proyectos». «He aprendido muchas cosas. Ahora sé que en la lengua de signos existen dialectos». El año pasado recibieron el Reconocimiento de Comunicación Accesible en la sala Artium, entregada por una asociación vitoriana de sordos.

Hay quienes aprecian las iniciativas que les faciliten el acceso a la música: «Es insuficiente, pero al mismo tiempo es un detalle que se agradece. Visibiliza el problema de quienes tenemos dificultades para acceder a la información que se transmite mediante notas». La asociación Ulertuz recuerda que no todas las personas sordas requieren de intérpretes de lengua de signos: «Muchos, incluso, no lo entienden. Los problemas de audición afectan de maneras muy distintas y en diferentes grados». Raquel (Lucas) Platero insiste en la necesidad de entender a estas personas como un colectivo muy heterogéneo porque «no todos los sordos son jóvenes, tienen amigos sordos ni viven en una gran ciudad». Tampoco se siente cómodx ante quienes se refieren a la sordera como una discapacidad: «Se reclaman como minoría lingüística. Son un movimiento cultural que empieza a definirse como sujeto de derechos».

Las personas con discapacidad auditiva no sólo escuchan música, también la componen y producen. ‘Percusord’ es un grupo de percusión y bailes caribeños formado por sordos. Un espectáculo musical y visual accesible en el que diferentes elementos visuales juegan un papel importantísimo: ritmos, iluminación, vibraciones y movimientos. Una muestra más de la capacidad que poseen los sordos para sentir la música.

Existen muchas iniciativas en pos de la integración de este colectivo tan heterogéneo. En Jaén se celebra el Festival de la Canción en la Lengua de Signos; en Cádiz, Signomusic y en la Comunidad Autónoma Vasca, el festival Ordiziarrock también aboga por hacerse notar, aunque con poco ruido.  «Los sordos sólo necesitan adaptaciones técnicas: aplicaciones como WhatsApp o las luces en los timbres les ayudan mucho», asegura Platero.

Música para visibilizar

Ojos de brujo, la internacional Lady Gaga y la banda vasca de rock Zea Mays han recurrido a intérpretes. Aiora Rentaría, vocalista Zea Mays, cuenta cómo conocieron a Ainhoa Moiua, actriz e intérprete de signos para su tema ‘Negua joan da ta’: «Vino a vernos a un concierto a Tolosa y, al acabar, se nos acercó a explicarnos lo que hacía. Nos dio un DVD con dos temas nuestros grabados por ella. Cuando lo vimos, nos emocionamos muchísimo». «Nosotros como banda de rock sólo hemos intentado mostrar lo que Ainhoa hace, cómo transmite y emociona con cada movimiento, no intentamos arreglar ningún problema». Está satisfecha con el resultado de su proyecto: «En general, ha gustado mucho tanto a sordos como a los que no lo son». Beethoven, maestro de la música clásica, vivió gran parte de su vida sin poder escuchar, pero no por eso dejó de sentir cada nota de las que componía. Ohiane Aldekoa, tiene 33 años y es sorda: «La música debería ser universal y acciones como éstas lo hacen posible para mí».

Referencias:

1- http://www.pikaramagazine.com/2012/02/musica-sin-oido/
2- http://www.lavanguardia.com/cultura/20170714/424092363556/interprete-signos-sordos-conciertos-holly-maniatty-waka-flocka-snoop-dogg.html
3- https://mukom.mondragon.edu/mutb/es/emanaldiak/24-zeinu-hizkuntza-musikan/

 

Cuento ilustrado | Las 1000 estrellas de papel

La soledad que no se elige, la soledad que se mantiene en el tiempo a pesar del intenso deseo de evitarla, es una condición potencialmente muy dañina. En cualquier época del año, esta ausencia de vínculos afectivos y de relaciones personales significativas resulta muy difícil de soportar, pero estas dificultades se suelen acentuar en las fiestas de Navidad.

Como ya apuntamos en un artículo anterior (Psicología Positiva (II): “En Navidad, época de amor incondicional y felicidad casi obligatoria, es frecuente que se produzca un aumento significativo en los síntomas depresivos y en el número de suicidios cometidos”.

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Foto: A depressive’s guide to Christmas, by Kat Kinsman, CNN http://edition.cnn.com/2012/12/19/living/christmas-depression/

Anoche, el juez Joaquim Bosch escribió un Tweet que nos pone frente a una realidad difícil de asumir:

Todos deberíamos sensibilizarnos ante este problema y ser conscientes de que nuestra presencia, nuestra compañía, nuestra capacidad de comunicarnos y de relacionarnos con los demás, son los mejores regalos que nos podemos hacer en estas fiestas (y también durante el resto del año).

En la página “Si Freud levantara la cabeza…” hemos encontrado el siguiente cuento ilustrado, basado en la tradición oriental de regalar estrellas de papel. En esa cultura, las estrellas de papel se consideran un detalle perfecto para hacerle saber a alguien lo mucho que te importa, cuanto lo aprecias o, incluso, transmitirle tus mejores deseos.

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Esperamos que os haya gustado y que os haya servido para entender que vuestra amistad y vuestra compañía es el mejor regalo que podéis ofrecer. Tu sola presencia puede significar todo para alguien, especialmente en épocas en las que la soledad duele más. Por eso no debemos ignorar que tenemos esta valiosa capacidad, no debemos permitir que el consumismo y la fascinación por las cosas materiales nos hagan olvidar las cosas realmente importantes.

La magia está en nosotros, la magia somos nosotros. No lo olvidemos nunca.

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¡Os deseamos a todos felices fiestas!

La importancia de aprender, desaprender, reaprender, desaprender…

“Uno de los factores más importantes en los procesos de intervención psicológica/educativa es la habilidad de desaprender.” Esta afirmación puede sonar algo extraña, pero es exactamente lo que queremos decir, no nos hemos confundido.

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El desaprendizaje y el reaprendizaje resultan imprescindibles para posibilitar el efectivo cuestionamiento de nuestras realidades y la construcción de nuevos esquemas perceptivo-reactivos. Los aprendizajes resultantes de esta dinámica, continuamente actualizados, favorecerán una mejor adaptación a las circunstancias externas, sin desconectarnos de nuestros propios valores e identidad.

En el cambiante mundo actual, ser capaz de mantener siempre activa la secuencia de cuestionamiento/desaprendizaje y construcción/reaprendizaje es una habilidad imprescindible para nuestra adecuada adaptación al medio. Y, por supuesto, para llegar a transformar tanto nuestro mundo exterior como nuestro mundo interior.

El desaprendizaje tiene que ver con el examen crítico de la construcción del sentido de la realidad y, por lo tanto, se puede aplicar a cualquier campo profesional o personal. Está relacionado con la noción de “deconstrucción” del filósofo Jaques Derrida. Según la RAE, deconstruir consiste en deshacer analíticamente los elementos que constituyen una estructura conceptual. La deconstrucción no es lo mismo que la destrucción, la primera tiene un sentido más reflexivo, la segunda suele ser más visceral. Por eso, no se trata de destruir los viejos marcos conceptuales sin aprender de ellos, sino en analizar y cuestionar profundamente los aspectos que formaban el andamiaje de “lo viejo”, sin renunciar a integrar parte de ellos en la construcción de “lo nuevo”. Estamos hablando de un proceso recursivo que no es lineal, sino que se presenta en forma de espiral infinita.

En el ámbito de las artes y de las ciencias, en los diferentes campos profesionales (técnico, sanitario, pedagógico, terapéutico…), el desaprendizaje debería servir para evitar el anquilosamiento disciplinar, para cuestionarse continuamente lo “evidente”, para aceptar las limitaciones de nuestras formas de pensar, para navegar sobre las incertidumbres y contradicciones derivadas de los paradigmas dominantes en cada época…En definitiva, para evolucionar de forma constructiva.

Mafalda desaprendizaje

Hemos seleccionado un texto del Blog Justifica tu respuesta, del profesor Santiago Moll, porque nos parece que aporta mucha luz sobre esta cuestión desde una perspectiva pedagógica. El proceso de desaprendizaje aplicado a la práctica de la educación:

El día que decidí 25 formas de desaprender para seguir aprendiendo

“Desaprender para aprender. Desaprender para crear. Desaprender para innovar. Desaprender para ser feliz. Así de fácil. Así de difícil. En el artículo de hoy te quiero explicar qué supuso para mí tomar la decisión de desaprender. Una decisión que ha transformado la forma que tengo de entender la educación y, por qué no decirlo, de entender el mundo. Seguramente, de lo que se trataba no era de buscar respuestas, sino de hacerme a mí mismo las mejores preguntas. De ahí que te explique algunos de mis desaprendizajes para que veas cómo se puede aprender desaprendiendo. ¿Aceptas el reto?”

“Desaprender no es lo contrario de aprender. Desaprender consiste en ir mucho más allá, consiste en replantearte lo que hasta este momento se ha considerado inmutable. Supone romper muchos esquemas que tienes tan asumidos que ni siquiera te replanteas cuestionar. Es por ello que quiero demostrarte en qué ha consistido, en que está consistiendo mi desaprendizaje.

25 formas de seguir desaprendiendo

En la era del conocimiento ya no es suficiente con aprender a aprender. Se hace imprescindible desaprender para dar cabida a nuevos procesos mentales, a nuevas destrezas, a nuevos retos. Sólo desaprendiendo serás capaz de ver la forma que tienes de enseñar desde otra perspectiva, una perspectiva alejada de prejuicios y viejos clichés.”

Fuente original: http://justificaturespuesta.com/el-dia-que-decidi-desaprender-para-poder-seguir-aprendiendo/#more-5472

Nos parece imprescindible que, desde los centros educativos, se promueva el desarrollo de esta habilidad de forma explícita y eficaz. Así como dar cada vez más peso a la educación emocional sobre otras habilidades como la memorización, la repetición, la obediencia o la sumisión. El desaprendizaje será una de los factores clave en las escuelas del futuro. De hecho, en nuestra opinión, debería serlo ya en la actualidad. La siguiente idea original del psicólogo Herbert Gerjuoy, citada por el visionario escritor Alvin Toffler (1928-2016) en su obra El shock del futuro (1970), expresa una realidad que debería, como mínimo, hacernos reflexionar:

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Poner en práctica este proceso de desaprendizaje y reaprendizaje requiere de una gran fuerza de voluntad y de una inteligencia emocional suficientemente desarrollada. No resulta nada fácil cuestionar nuestro particular sentido de la realidad y, llegado el caso, cambiar nuestros propios esquemas. En todo caso, os animamos a integrar en vuestras vidas este proceso generador de desarrollo sostenible y bienestar sostenido: aprender a desaprender – reaprender – desaprender -reaprender…

Queremos concluir esta entrada acerca del desaprendizaje con una cita del poeta Charles Bukowski:

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‘Carpe Diem’ de Walt Whitman | El club de los libros perdidos

Compartimos este artículo de ‘El club de los libros perdidos‘ acerca del gran Walt Whitman: poeta, enfermero voluntario, ensayista, periodista y humanista estadounidense.

Esperamos que su poema ‘Carpe Diem (No te detengas)’ os inspire a llenar vuestras vidas de disfrute y desarrollo:

“Walt Whitman fue un maestro de la lítica de verso libre y marcó con su estilo a innumerables poetas de las generaciones que vinieron después. Un autor polémico y que siempre hizo gala de llevar una vida muy intensa.

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Walt Whitman

Su obra es una de las más representativas de toda una época en Estados Unidos. Representa una transición entre el trascendentalismo y el realismo filosófico, puesto que Whitman incorporó a ambos estilos dentro de su prolíficas obras poéticas.

Además de ser considerado uno de los escritores norteamericanos más influyentes, el poeta fue censurado y criticado duramente por la abierta sexualidad que desprendían los contenidos de su libro ‘Hojas de hierba’, que en su época llego a ser calificado como obsceno y hasta pornográfico por contener referencias explícitas a la homosexualidad o bisexualidad del escritor.

La poesía de Whitman tiene un espíritu vigoroso y agresivo, que utiliza a los elementos cotidianos como una expresión de lo eterno. Entre sus versos existen temas recurrentes como el hombre, el cuerpo, el sexo, la religión, los animales o la geografía. Una de las virtudes que más se destacan de sus letras es la constante actitud de euforia y alegría, emociones que traslucen sus poemas continuamente y que les dan de una vida y estilos peculiares.

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“Resiste mucho, obedece poco” – Walt Whitman

El objetivo de Whitman era dar dignidad a todas las personas, algo totalmente insólito en su época y que marcaba su humanismo. Por esto se oponía firmemente a medidas como la pena de muerte y renegó de prácticas terribles como la esclavitud. Sin él, la poesía moderna no sería la misma, estaría huérfana y carente de vivacidad. Por eso compartimos “No te detengas“, una bellísima obra para que conocer a este genio que aún hoy sigue conmoviendo a millones de corazones en todo el mundo, con un llamado a ver la belleza en todos los seres humanos.”

 

No te detengas (Carpe Diem)

No dejes que termine el día sin haber crecido un poco,
sin haber sido feliz, sin haber aumentado tus sueños.
No te dejes vencer por el desaliento.
No permitas que nadie te quite el derecho a expresarte,
que es casi un deber.
No abandones las ansias de hacer de tu vida algo extraordinario.
No dejes de creer que las palabras y las poesías
sí pueden cambiar el mundo.
Pase lo que pase nuestra esencia está intacta.
Somos seres llenos de pasión.
La vida es desierto y oasis.
Nos derriba, nos lastima,
nos enseña,
nos convierte en protagonistas
de nuestra propia historia.
Aunque el viento sople en contra,
la poderosa obra continúa:
Tu puedes aportar una estrofa.
No dejes nunca de soñar,
porque en sueños es libre el hombre.
No caigas en el peor de los errores:
el silencio.
La mayoría vive en un silencio espantoso.
No te resignes.
Huye.
“Emito mis alaridos por los techos de este mundo”,
dice el poeta.
Valora la belleza de las cosas simples.
Se puede hacer bella poesía sobre pequeñas cosas,
pero no podemos remar en contra de nosotros mismos.
Eso transforma la vida en un infierno.
Disfruta del pánico que te provoca
tener la vida por delante.
Vívela intensamente,
sin mediocridad.
Piensa que en ti está el futuro
y encara la tarea con orgullo y sin miedo.
Aprende de quienes puedan enseñarte.
Las experiencias de quienes nos precedieron
de nuestros “poetas muertos”,
te ayudan a caminar por la vida
La sociedad de hoy somos nosotros:
Los “poetas vivos”.
No permitas que la vida te pase a ti sin que la vivas.

Walt Whitman (1819-1892)

Carpe diem composicion

 

Fuente: No te detengas, un bellísimo poema de Walt Whitman | El club de los libros perdidos