OBS Business School| “Habilidades directivas: qué son, cuáles son y cómo desarrollarlas”

Hace unos días comencé a escribir un artículo relacionando algunos aspectos del ‘coaching’ con la ideología neoliberal. Tenía algunas dudas acerca de su publicación, incluso antes de que mi pareja y compañera me diera su opinión, como hace siempre que escribo un artículo. No me sorprendieron sus consideraciones porque entiendo que no es un tema divertido o curioso (es casi lo opuesto a un artículo ‘clickbait’). Tampoco es agradable cuestionarse las propias ideas o modelos del mundo, requiere un esfuerzo que nuestras circunstancias no siempre nos permiten. Y, ciertamente, lo que percibimos actualmente en nuestro entorno son personas más necesitadas de seguridad que predispuestas a implicarse en procesos de cuestionamiento y desarrollo.

En nuestros procesos de intervención tenemos muy en cuenta el modelo FADS (Fear/Miedo, ‘Angst’/Vacío existencial, Desarrollo/Development, Seguridad/Safety). Este modelo de la metodología DBM® resulta muy útil para calibrar el estado del cliente, dar sentido constructivo a su malestar y establecer objetivos adecuados, que pueden estar más dirigidos en cada momento a generar desarrollo o a generar seguridad. Entiendo que, cuando el malestar de una persona tiene más que ver con el miedo que con el vacío existencial, la motivación principal de ésta será la búsqueda de seguridad y el rechazo a las conductas de desarrollo como pueden ser cuestionar y transformar los propios comportamientos, creencias, valores, actitudes…Por eso es tan importante tomar ambas en consideración, para poder establecer dinámicas en las que tanto la seguridad como el desarrollo puedan funcionar de forma armónica y compensada.

Balance concept

Una de las razones que me llevó a escribir el anterior artículo fue precisamente la actitud de rechazo que he encontrado en algunos colegas, amigos y conocidos al tratar de profundizar en las implicaciones del ‘coaching’ y su componente ideológico. Con frecuencia, me han mostrado firmes resistencias cuando les he transmitido reservas acerca de algunos aspectos del ‘coaching’ que, analizados con una perspectiva sociopolítica, me parecen más perjudiciales que beneficiosos para nuestra salud mental. Uno de los aspectos que critico es que no se tenga en cuenta la incoherencia de promover un desarrollo casi ilimitado (del éxito, de la felicidad, de la productividad, de los beneficios empresariales…) desde unas condiciones de creciente inseguridad de los trabajadores (precarización, explotación, paro, pobreza…). No me parece una perspectiva equilibrada, justa y sostenible.

Imagen 1 objetivos y precariedad

La opinión de mi pareja acerca del artículo, que no era muy favorable a su publicación, me hizo cuestionarme si yo estaba cometiendo el mismo error que critico, exigiendo a los lectores que traten de buscar desarrollo en lugar de buscar seguridad. Proponiendo que se cuestionen a sí mismos y a su realidad, en lugar de reafirmar su propia identidad y conseguir percibir el mundo como un lugar seguro y disfrutable.

Es posible que sea el propio sistema de valores neoliberal que pretendo cuestionar el que, desde la política, genera miedo y culpabilidad en los individuos. Por eso me parecía importante empoderar a los lectores promoviendo el cuestionamiento de ese sistema de valores, que encuentro perjudicial para nuestra salud mental. A pesar de esta consideración, tras calibrar las reacciones de la gente que me rodea, yo mismo me he replanteado la idea de publicar el artículo y he decidido reservarlo para otra ocasión. Entre otros motivos, no me parece conveniente forzar el desarrollo si no hay una base de seguridad sobre la que construir. Y no me parece coherente pedir que los demás se cuestionen a sí mismos, si yo mismo no soy capaz de hacerlo.

coaching

Por eso, hoy no voy a centrarme en desarrollar una perspectiva crítica con el contexto ideológico que impregna algunas formaciones y filosofías empresariales. En lugar de eso, sin tratar de perder la coherencia con mis propios valores, voy a tratar de hacer algo más constructivo y útil para las personas que tratan de impartir estos cursos motivacionales (con sus mejores intenciones) y para las personas con puestos de responsabilidad en este tipo de organizaciones empresariales. Por supuesto, quiero enfatizar que mis críticas al sistema no tienen nada que ver con el aprecio que siento por las personas que desempeñan esos perfiles profesionales. Porque además, entre esas personas, se encuentran muchas de mis amistades y colegas a las que respeto profundamente.

Por todo esto, me parece interesante compartir este texto que nombra y describe las habilidades más importantes que deben desarrollar los directivos y directivas para convertirse en líderes:

Habilidades directivas: qué son, cuáles son y cómo desarrollarlas

“El liderazgo de calidad está respaldado convenientemente por una serie de habilidades que refuerzan su efectividad y encumbran al éxito a quien las presenta. Es difícil, una vez que se cuenta con alguna de estas capacidades, el perderla. Lo que sí es posible es adquirirla, partiendo de cero. Es una cuestión de conciencia, foco y esfuerzo. Este impulso ha de dirigirse hacia la consecución de las siguientes habilidades directivas:

  1. Inteligencia social: ayuda a la comprensión de las situaciones y dinámicas sociales. Este tipo de habilidades directivas permiten tomar decisiones de manera efectiva en una variedad de situaciones sociales. Para darse, precisa de conciencia social, la sensibilidad a distintas situaciones sociales y habilidad para actuar en consonancia con el rol de líder. Para desarrollar la inteligencia social es necesario el contacto humano y exponerse a diferentes personas en distintas circunstancias. De esta forma se puede hacer crecer la propia percepción social y la capacidad de involucrar a otros.
  2. Habilidades interpersonales: la capacidad de dirigirse a distintas personas, en diferentes ambientes y con propósitos variados; la habilidad de comunicarse con audiencias de pequeño tamaño y también de gran volumen, y la decisión para hacerlo, aunque no se conozca a los interlocutores, resumen este tipo de habilidades directivas que resultan imprescindibles en cualquier proyecto. Pese a que las habilidades interpersonales se consideran a veces como un subconjunto de la inteligencia social, deben asumirse como capacidades con entidad propia. Teniendo en cuenta su relevancia, es preciso no dejar de mejorarlas, siendo un oyente activo, trabajando en habilidades de conversación y de discurso y tratando de mejorar en las relaciones personales, ya que ello tendrá su reflejo en la optimización de las relaciones laborales.
  3. Inteligencia emocional: Daniel Goleman en su obra apunta los aspectos más significativos de estas habilidades directivas, pero que también son importantes capacidades a cualquier otro nivel (y no únicamente en el plano profesional). Pueden considerarse como un complemento a la inteligencia social, ya que giran en torno a la capacidad de comunicación a nivel emocional, la habilidad para comprender las emociones de los demás, entendiendo las situaciones por las que atraviesan. La inteligencia emocional tiene una gran carga interior, ya que para lograr los objetivos descritos es imprescindible estar en sintonía con las propias emociones. Para hacer crecer la inteligencia emocional y desarrollar ese carisma tan anhelado, hace falta profundizar en la comunicación no verbal, aprender a regular y controlar los propios sentimientos y, por supuesto, saber expresarlos de manera apropiada.ae05c738002c73bce4ab055f9d9e0ea3
  4. Prudencia: sí, esta habilidad es determinante especialmente en entornos dinámicos y, muchos Project Managers podrían beneficiarse de sus ventajas. Pero es difícil de cultivar. Para muchos es sinónimo de sabiduría, para otros es inherente a la experiencia y, sin embargo, ninguno está del todo en lo cierto ya que se trata de ser capaz de ver otras perspectivas y de tener en cuenta diferentes puntos de vista antes de actuar, con objeto de evitar la impulsividad o las acciones motivadas por una visión limitada. Para ser Directores de Proyecto prudentes hay que saber pedir opiniones, hay que tener la capacidad de escuchar a los demás y, lo que es más complicado, hay que tener en cuenta toda esta información antes de dar ningún paso.
  5. Coraje: esta manifestación de la valentía también se encuentra entre las principales habilidades directivas. Más que con el arrojo, el coraje se relaciona con la fortaleza, e implica tener el valor de tomar riesgos calculados y la actitud necesaria para defender las propias creencias y hacer lo correcto, independientemente de las circunstancias. Para experimentar este valor en la propia gestión es preciso revisar la propia escala de valores, las prioridades de uno mismo, y tratar de robustecerlos.
  6. Gestión de conflictos: estas habilidades directivas son importantes porque en los proyectos es habitual que se produzcan roces o se presenten fricciones entre grupos de interés o entre los propios miembros de los equipos de trabajo. Cualquiera de estos problemas podría debilitar el proyecto y hacer perder de vista los objetivos a los principales actores. Un buen Project manager no puede dejar que eso suceda y ha de saber mediar. No sólo ayudando a resolver este tipo de cuestiones cuando surjan, sino que también mostrando la capacidad de evitar su aparición. La resolución de conflictos es una cuestión de estrategia, aunque resulta muy útil disfrutar de un amplio conocimiento de las personas con las que se trabaja. La mejor manera de lograrlo es tratar de transmitir a las partes una visión positiva, la de que encontrar una solución donde todos ganen y nadie pierda es posible, y, partiendo de ese “final” avanzar hasta el presente, con las ideas más claras acerca de los puntos donde se pueden hacer concesiones, siendo flexibles y asumiendo que todos tendrán que renunciar a algo.
  7. Toma de decisiones: una de las competencias básicas para cualquier líder es la capacidad de tomar buenas decisiones. Tener una mente analítica, capacidad para escuchar, atención al detalle, capacidad para actuar correctamente bajo presión y saber cuándo es el momento de dar un paso atrás y dejar que otros decidan se encuentran entre las características que presentan quienes disfrutan de estas habilidades directivas que les ayudan a avanzar con buen pie. Para desarrollar una buena toma de decisiones es imprescindible la experiencia, pero, igual de importante y necesaria resulta la formación.”

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Esperamos que os haya resultado interesante y agradable de leer. Y, por último, si necesitas potenciar tus habilidades directivas no dudes en ponerte en contacto con nosotros.

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