‘Coaching’, Individuo y Contexto | “Si tu casa está ardiendo, aprovecha el fuego para calentarte”

Desde una perspectiva propia de la psicología sistémica, para dar sentido a las experiencias hemos de tener en cuenta los contextos en que se generan. El irreverente cómico Ignatius Farray, en una de sus actuaciones, utilizó un ejemplo muy gráfico: imaginad un maestro espiritual junto a su discípulo, paseando por un bosque. El maestro le dice: “Si tu casa está ardiendo, aprovecha el fuego para calentarte”. El discípulo reflexiona en silencio. En principio, ningún problema. Pero imaginemos la misma frase en otro contexto muy diferente: una persona prácticamente ahogada y con quemaduras graves consigue salir de su casa, que ha ardido casi completamente porque los servicios de extinción no han llegado a tiempo de evitarlo. El jefe de bomberos se acerca tranquilamente al herido, que se encuentra en un estado deplorable y le dice: “Si tu casa está ardiendo, aprovecha el fuego para calentarte”. A partir de este ejemplo, podemos darnos cuenta de que el contenido de la frase, aislado de un contexto, no es esencialmente bueno o malo. Es el contexto lo que le da un sentido, que puede ir desde lo pedagógico (constructivo) a lo cruel (destructivo). Por eso, nos parece de una importancia indiscutible tener en cuenta el contexto en todas nuestras intervenciones y en todo análisis de la realidad.

good-evil-cleanedup2

Good or Evil? | ¿Bueno o malo?

¿Para entender y explicar el comportamiento humano debemos enfocarnos en factores individuales/subjetivos o en factores sociales/contextuales? Esta cuestión ha sido objeto de innumerables consideraciones epistemológicas y ha generado controversia en las ciencias sociales, porque da lugar a un dualismo en relación al objeto de análisis que utilizamos para explicar la conducta humana: individuo/sociedad, acción/estructura, micro/macro, locus de control interno/externo, experiencia/contexto…El sociólogo Anthony Giddens (1938-) trató de ofrecer una respuesta coherente e integradora al problema del dualismo existente en la Teoría de la Acción. Esta teoría, desarrollada por otro sociólogo, Max Weber (1864-1920), sostiene que la teoría social tiene que concentrarse en la comprensión de los motivos de las acciones sociales realizadas por los individuos. Los posteriores desarrollos de esta teoría adoptaron dos sesgos diferentes:

  1. Subjetivista, centrados en el individuo y sus dinámicas mentales.
  2. Objetivista, centrados en los contextos y sus estructuras sociales.

Giddens sostiene que este dualismo es una base inadecuada para construir una teoría social productiva. Así, sostiene que los filósofos de la acción (subjetivistas) no prestan atención a las consecuencias no intencionadas de la acción, esto es, aquellas que no son previstas ni calculadas por los actores, pero que se dan efectivamente como resultado de la acción emprendida por éstos. En cambio, los estructuralistas (objetivistas) caen en el error de priorizar la estructura social sobre el sujeto. Así, se ven impedidos para explicar las acciones desde los individuos. Por otra parte, tampoco pueden dar sentido a los procesos de cambio social ya que, al enfocarse en las estructuras como cosas estáticas, no pueden dar sentido a los procesos por los cuáles las mismas se transforman. Para Giddens, una teoría de la acción social tiene que poner en el centro de su atención la siguiente cuestión: los actores sociales son conocedores de las condiciones de la reproducción social en la que se encuentran inmersos. De esta manera, no pueden ser meros autómatas que actúan en función de lo que exigen las estructuras.

sized-coney-island-wide-2

Banksy “Tagging Robot” – Coney Island

Por un lado, hemos visto la importancia del contexto en todas nuestras valoraciones y experiencias. Por otra parte, nos interesa el concepto de consecuencias no intencionadas de la acción. Y, por último, queremos destacar la capacidad que tenemos de transformar nuestros contextos, al conocer las condiciones en las que éstos se están reproduciendo. Porque las estructuras nos influyen, pero no tienen la capacidad de determinar nuestros comportamientos y actitudes.

Dicho esto, nos preguntamos: ¿Es el ‘coaching’ bueno o malo? Este es un tema que genera bastante polémica, pudiendo encontrar firmes defensores y críticos despiadados. En nuestra opinión, no es esencialmente bueno, pero tampoco esencialmente malo. Como hemos visto, dependiendo del contexto, puede resultar muy pedagógico o muy cruel. No es lo mismo decirle: “tu felicidad depende solamente de tu actitud ante la vida” a una persona que tenga una vida relativamente acomodada y sus necesidades básicas cubiertas, que decírselo a otra persona cuyas condiciones laborales y de vida sean absolutamente precarias, que no llegue a fin de mes ni trabajando y se encuentre al borde del desahucio.

Entonces, ¿eso significa que algunos ‘coaches’ son gente cruel? Estamos convencidos de que no es así. Probablemente sean profesionales no conscientes de las consecuencias no intencionadas de sus acciones. Seguramente su intención es animar y empoderar a sus clientes, pero me parece conveniente analizar por qué mucha gente lo percibe de forma tan negativa y, en algunos casos, hasta lo consideran cruel. Debe resultar muy frustrante, tanto para el profesional como para el cliente, tratar de comunicarse constructivamente desde posiciones tan enfrentadas. En estos casos, lo más habitual es que se atienda al individuo para reprocharle sus cualidades negativas, en lugar de atender a los contextos para tratar de dar sentido desde la comprensión de las circunstancias del otro (cuestión que resulta mucho más compleja).

necesito un psicologo

¿Por qué tanta gente está en contra del coaching y de la psicología? ¿Que consecuencias no intencionadas tienen nuestras acciones profesionales?

Seguramente, los clientes que critican ferozmente el ‘coaching’ lo están valorando desde un contexto muy diferente al de los profesionales que lo defienden. Sería útil para los profesionales entender cómo son esos contextos que perciben los clientes, en lugar de buscar las razones en características individuales como las actitudes negativas o “no querer salir de la zona de confort”. Igualmente, podría resultar conveniente que los clientes entendieran que todos los ‘coaches’ no son gente insensible y cruel, sino que experimentan la realidad desde un contexto en el que tiene sentido aplicar sus técnicas y métodos. Estamos convencidos de que estos profesionales no se consideran el bombero que habla a la víctima del incendio, sino el maestro espiritual que ilumina a su discípulo.

¿Los actores sociales son conscientes de las condiciones en que se reproduce y transforma nuestro contexto? En mi opinión, no solo sería muy beneficioso, sino que me parece imprescindible. Y especialmente en el caso de psicólogos y ‘coaches’, que trabajamos con seres humanos contextualizados y nuestro cometido es promover su salud mental. Debemos ser conocedores de las circunstancias sociopolíticas en las cuales están inmersos nuestros clientes porque, además, se nos presupone un espíritu crítico y transformador. No podemos ser meros robots que actuamos en función de las exigencias de nuestro propio contexto, sin tener en cuenta el de los demás. Por supuesto, creo que es una obligación y exigencia que recae más en los profesionales que en los clientes, pero mi intención al escribir este artículo es promover una reflexión en ambos colectivos.

thumb.1unpoliticonopuedeserunhombrefriosuprimeraobligacionesnoconve_31_adolfosuarez

Consideramos que todos los profesionales cuyo trabajo afecte a otras personas, incluyendo obviamente a psicólogos y coaches, debemos tener siempre presente esta regla. Especialmente para saber si estamos perjudicando de forma no intencional a nuestros clientes.

En el siguiente ‘post’, trataré de desarrollar los contextos desde los cuales surgen críticas al ‘coaching’, principalmente por su efecto (seguramente no intencionado) de apuntalar los valores de la ideología neoliberal (competitividad, individualismo, ambición, productividad, consumismo, legitimación de la desigualdad…). Entre otras cosas, porque yo mismo comparto algunas de esas objeciones y reservas. Y, aunque no me considero un crítico feroz, me parece conveniente visitar los contextos desde los cuales se critica esta metodología y extraer conclusiones constructivas que eviten, en la medida de lo posible, las consecuencias no intencionadas de nuestras acciones profesionales.

Y, para finalizar, os proponemos una pequeña dosis de humor y sana autocrítica profesional, de la mano de los cómicos Pantomima Full y su visión del ‘coaching’:

Fuentes:

1- VIU Universidad Internacional de Valencia – ¿Qué es la psicología sistémica?
2- Miseria de la Sociología. Ficha de lectura. Giddens, anthony: profiles and critics in social theory (1982)
3- Consecuencias no intencionales y figuración: una incursión crítica en la obra de Norbert Elias.
4- Consecuencias deseadas y… ¡no deseadas!
5- Ignatius Farray – La Vida Moderna
6- Pantomima full – Coach

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s